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Salgado Fuentes Carlos Javier

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4月10日

HISTORIA DEL PAÍS LEONÉS (desde 1230 a la actualidad)

LOS INTENTOS DE SECESION LEONESA


A instancias de esta Berenguela, Fernando, que se hallaba en Andalucia, abandona las operaciones y entra por Toro en el País Leonés, tras una entrevista de Teresa, las infantas y Berenguela en Valencia de Don Juan, se corona rey de León en Benavente. El Maestre de Santiago no presenta batalla, siendo excomulgado por el Papa, pero perdonado después al ver que el clero de León acepta a Fernando. Sin embargo Zamora, Ciudad Rodrigo y Salamanca se rebelan teniendo además Fernando III que vencer la resistencia de los nobles leoneses que le atacaron tanto desde Galicia como desde Asturias.

 

FERNANDO III El Santo, prepara la conquista de Andalucia (Huelva, Jaén, Córdoba, Sevilla, Cádiz), que ofrece como botin a los grandes señores leoneses, a cambio de su fidelidad. Es el origen de los latifundios andaluces. El maestre de Santiago para el sol en Tentudia (detén tu día) para conquistar en nombre del reino de León los últimos territorios extremeños. Muchos leoneses del pueblo bajan a repoblar las tierras andaluzas. En pago al partidismo del clero de la ciudad, se construye la Catedral de León. Por lo mismo, Salamanca ve confirmada su Universidad. En 1250 Fernando III reune por primera vez cortes castellanas en la "castellana" ciudad de Sevilla. El reino de Castilla no tuvo, pues, cortes hasta más de sesenta años despues de que León reunió las primeras suyas. Durante mucho tiempo las cortes de León y las de Castilla actuaron por separado.

 

En tiempos de ALFONSO X el Sabio el predominio de lo castellano hace que algunos leoneses emprendan de nuevo la rebelión. Se les trata como a herejes. Este rey redacta las leyes godas para el reino de León y para Toledo, pero no para Castilla. Ha favorecido la lengua castellana y la gallega, así como la economía de Castilla. Desde 1273, la lana se comercializa exclusivamente en Burgos y se transporta hacia Europa por marinos vascos.

Los concejos leoneses empiezan a perder privilegios y a despoblarse, otorgándose en el País Leonés más dominios feudales a nobles y a eclesiásticos, donde antes había concejos de hombres libres. En 1274 se celebran Cortes en Zamora. estableciéndose los representantes de las ciudades (9 por Castilla, 8 por León y, 6 por Extremadura, de los que 3 castellanos y 4 leoneses irían siempre con el rey , y otros 3 leoneses conocerían los fueros para juzgar a los no castellanos, los de la corona leonesa y de Toledo y Andalucía). Sigue gozando Castilla de sus jueces, mientras León pierde sus notarios.
Antes de la muerte del rey, que había intentado coronarse emperador del Sacro Imperio (Alemán) sobreviene un pleito sucesorio. Estallan nuevas rebeliones en Zamora, Toro y, Sahagún, que don Juan, hermano del rey, sofoca por su método infalible: secuestrar y amenazar de muerte a los hijos de los rebeldes, en este caso de TERESA GÓMEZ, mujer alcaide de Zamora, que cede. (Años más tarde, en Tarifa, GUZMÁN EL BUENO. también oriundo del País Leonés, no cedió.) El príncipe terminara triunfando sobre su padre, teniendo Alfonso que pedir ayuda a Marruecos, venciendo a los leoneses sublevados y refugiándose como otras veces éstos en Zamora, donde el príncipe Sancho establece una corte, separada de la de su padre.

SANCHO IV reúne una vez más todo el territorio de la llamada "corona de Castilla" a la muerte de su padre, aunque los leoneses recuperan algunos de sus privilegios (Códice de Zamora). A esta ciudad la favorece Sancho grandemente fundando la iglesia de LA HINIESTA y residiendo muy frecuentemente en ella. A su muerte, ejerce la regencia la viuda, MARíA DE MOLINA. estallando nuevas discrepancias entre leoneses y castellanos.
El príncipe Don Juan se mueve ahora a favor de León, fortificándose en Valencia de Don Juan, apoyado por los portugueses, gallegos y aragoneses, mientras los nobles Haro y Lara fomentan también la rebelión separatista de Castilla. Por los ENLACES DE ALCAÑICES, en 1297, María de Molina logra el apoyo a su causa de leoneses y portugueses. Sin embargo llegó a ser coronado rey de León, Galicia y Sevilla, en León, Don Juan, por la unión de los concejos de Benavente, Zamora y Villalpando.

A pesar de esa coronación no encontraremos en la galería de reyes leoneses al infante Don Juan.

 

INTENTOS DE SECESION LEONESA II

 

Bajo FERNANDO IV, en 1301, se reúnen cortes en Zamora. quedando sin deliberación en el concejo los nobles, prelados. Es el paso definitivo hacia las ciudades-estado-bajomedievales, de corte burgués. Esto no supone otra cosa que LA SUSTITUCIÓN DE LOS REINOS POR EL GOBIERNO PROVINCIAL, O DE LAS GRANDES CIUDADES, y la SEPARACIÓN RADICAL ENTRE LOS CONCEJOS POPULARES, vedados a la nobleza,Y LA JERARQUIA FEUDAL NOBILIARIA, que aumenta sus posesiones en el campo leonés. Por el Concilio de Salamanca, los Templarios quedan libres de acusación en el País Leonés. El Papa revoca esta decisión y tras el Concilio de Toro (1310) las posesiones de éstos pasan también a los grandes señores. Del reinado de Fernando IV destaca asimismo la ejecución de los hermanos CARBAJALES, al parecer injustamente condenados por orden real, a quien EMPLAZARON al juicio divino en el plazo de un mes, muriendo, efectivamente, el rey en ese plazo.

 


La minoría de ALFONSO XI, nacido en Salamanca, fue confiada en territorios leoneses a Da. Constanza y D. Juan, instalándose al rey niño en Toro. La separación de territorios y competencias de leoneses y de castellanos es bien clara e inevitable, debida a las constantes revueltas. Juan el Tuerto, hijo de Juan "Rey de León" se revela e intenta tomar la ciudad de León para hacerse coronar rey. Nuevamente hay un intento de secesión leonesa como reconoce la Crónica de Alfonso XI: "sabiendo como Don Juan andaba por cobrar las torres, et que si Don Juan los cobrase, que habria el Rey perdido el Reino de León".

Se intenta hacer de Toro una ciudad neutral, sin conseguirlo. La muerte de los regentes leoneses originó una vez más desavenencias, acordándose en 1315 que los alcaldes del País Leonés se reunieran cada año en Benavente por noviembre (Hermandad del reino de León y Galicia). En el concilio de Zamora (1315) se derogan los privilegios que otorgara Alfonso IX a los judíos leoneses, estallando nuevas revueltas que terminaron con el ACUERDO DE CORRALES, con nuevas prebendas para la nobleza.

EL CLIMA DE LIBERTADES Y DE CORPORATIVISMO EN LAS INSTITUCIONES SE HABíA ROTO, Y SE ESTABA ROMPIENDO EL ESQUEMA REGIONAL.

Desde 1325, el rey, mayor de edad, tiene consejeros que organizan la matanza de quienes atizan la respuesta leonesa. Don Juan es asesinado en Toro y Osorio de Villalobos en Valderas, causando nuevamente la rebelión de ciudades leonesas, entre ellas, curiosamente, Valladolid, que fue tomada, teniendo el rey que desembarazarse de su consejero Núñez, en Belver (1328). En 1340 se produce la batalla del Salado y poco después, las tropas del concejo de Zamora toman Algeciras. Se ESCRIBE, EN LEONÉS, LA CRÓNICA DE ALFONSO ONCENO, que narra estos hechos. En el sitio de Gibraltar muere el rey de peste, que se extiende por toda la península (1350).

 

¿HUBO MÁS TENTATIVAS DE SEPARACIÓN LEONESA?

 

Alguna más. PEDRO I se vio envuelto en problemas sentimentales, tanto de su padre como propios (Leonor de Guzmán y María de Padilla, ambas mujeres leonesas). Para liquidar desavenencias con su propia madre y hermanastros, toma Toro, donde se habían refugiado, ensañándose con los vencidos (1356). Su hermano Enrique fue entonces reconocido por algunas ciudades, pero las leonesas, en general, permanecieron fieles a Pedro hasta después de su muerte. Por ello, ENRIQUE II sitia Zamora en 1369, acudiendo los portugueses una vez más en apoyo de los leoneses. Enrique distribuye beneficios entre sus aliados los franceses (Beltrán Dugesclin) entregándoles Villalpando; sin embargo, Zamora no se rinde, repitiendo ALONSO DE TEJEDA la hazaña de Guzmán: tras ver ejecutar a sus tres hijos bajo el castillo de Zamora, termina huyendo a Portugal con las llaves de la ciudad, en 1371. Siguen guerreando algunos caballeros del País Leonés: MEN RODRíGUEZ DE SANABRIA; héroe de la novela del mismo titulo escrita por Gil y Carrasco, FERNANDO DE CASTRO y FERRÁN ALFONSO, hasta el acuerdo de Lisboa de 1372, por el que se crea el ducado de Benavente, comprándose una vez más a los nobles con prebendas.

 


En tiempos de JUAN estallan guerras entre la corona y Portugal, guarneciendo el rey Ciudad Rodrigo y Zamora, tras ser asesinado en Lisboa el cardenal zamorano Aunes. Juan es vencido en Aljubarrota, entrando tropas inglesas por Alcañices (estamos en el juego de alianzas de la guerra de los Cien Años) sitiando el Duque de Láncaster Benavente y, no pudiéndola tomar, pasando a Valderas. Sus habitantes prefirieron incendiarla antes que entregarse (1387).

Alfonso Enríquez, conde de Noreña, con el apoyo de su hermano Fabrique, duque de Benavente se rebelan contra el rey agitando las tierras de Asturias, León, Zamora y Tierra de Campos, intentando coronarse como monarca leonés (era hijo bastardo de Enrique II), siendo sus tropas vencidas en tierras de Babia y Laciana por las tropas comandadas por el caballero Arias de Omaña.

Refugiado en Gijón, consigue pactar con Juan I un tratado por el que hereda, entre otros señorios, Valencia de Don Juan con el título de conde al tiempo que revierten a la corona el grueso de sus tierras asturianas. Nace el Principado de Asturias (1388) ; un intento del rey de desgajar estas tierras del reino de León y evitar nuevos intentos de secesión, recayendo el título en su hijo Enrique.

 

De la minoría de ENRIQUE III se encargaron un regente por León (FERRÁN DE ASPARIEGOS) y otro por Castilla, además de los representantes de cada ciudad. Durante su reinado su tio Alfonso de Noreña retoma sus pretensiones a la corona leonesa y se rebela obligando a Enrique a encaminarse a León donde jura que confiscará las tierras de los sublevados. Poco despues tiene lugar el cerco de Gijón (1394), villa de Don Alfonso obligando a este a huir a Bayona. Poco despues su hermano Fabrique es vencido en Roa (1397) entregandose el Condado de benavente a los Pimentel. La separación de Asturias del reino de León se hace definitivamente efectiva creandose el adelantamiento de Asturias. CASI TODAS ESTAS GUERRAS, ENTRE 1273 Y 1397 FUERON UN INTENTO DE SECESIÓN LEONESA, mezcladas con diversas implicaciones internacionales, sentimentales, de poder, etc.

 

SIGLO XV

El heredero de Enrique nació en Toro, y al año siguiente le sucedió en el trono (1406). Como regente Único estuvo FERNANDO DE ANTEQUERA. que después sería elegido rey de Aragón. En esta época, las ciudades piden que las cortes de León se reúnan Juntamente con las de Castilla, pero no lo hacen por intento de uníón efectiva, sino PARA VIGILAR MUTUAMENTE EL ASCENSO DE LAS OTRAS, POR RECELOS, envidias y odios: en algún caso, sus representantes llegaron a golpes delante del rey. Cada una quería mayores privilegios y prebendas. JUAN II tuvo como privado o consejero a ÁLVARO DE LUNA, y, otra vez se reprodujeron los bandos entre los infantes JUAN Y ENRIQUE. Nada se consiguió en cuanto a pacificación en las cortes de Toro de 1426, teniéndose que trasladar a Zamora por la peste. En Zamora y Fuentesaúco, una revuelta, esta vez de origen religioso (los FRATRICELLI, con ALONSO DE MELLA a la cabeza) complica hasta tal punto la situación que Pedro de Aragón llega a apoderarse del Castillo de Alba, junto a Carbajales. La Corte de Juan II, influida por estos infantes aragoneses y una pléyade de escritores, residió en el palacio del marques de Alcañices, en Toro, asiduamente.

En esta época comienzan a verse claramente las lnfluencias culturales italianas. Reinando ENRIQUE IV, se sublevan una vez mas varias ciudades, esta vez por causa de los corregidores, siendo vencido por el rey el principal instigador, el DUQUE DE ALBA, también descendiente de la casa real leonesa. Por este y otros motivos se reduce el número de ciudades con voto en cortes: se tiende a aumentar el poder real y tanto nobles como pueblo se rebelan, es el prerrenacimiento. La burguesía no alcanza el poder que tuviera años atrás, mientras los bandos nobiliarilos dictan el signo del desgobierno, por ejemplo en la batalla de Valdelagallina, en 1472, donde los partidismos mezclan reinos, ciudades y familias.

Al fallecer el rey los leoneses se dividen entre la hija de la hermana de éste (Juana la Beltraneja), casada con el rey de Portugal, e Isabel "la Católica", casada con el de Aragón. Toro y Zamora se decantan por Juana, negándose Isabel a que estas ciudades pasen a Portugal. Tras la batalla de Peleagonzalo, se toma Toro y se firma la paz. Destacan en estos hechos las mujeres leonesas: MARíA SARMIENTO, la DAMA DE ARINTERO. ANTONIA GARCíA, por uno y otro bando, y lo encarnizado de la lucha (1476). Los señores van siendo reducidos por la Corona, como el Conde de Lemos, que se proclama Señor de Galicia, pero es vencido por las tropas de las ciudades leonesas (1470).

No existía apenas en aquella época noción de territorio, sino ligado a la posesión feudal o al dominio urbano. Cada vez existía menor ambiente de libertades. Contra lo que algunos opinan. LA EDAD MEDIA FUE MÁS DEMOCRÁTICA QUE EL RENACIMIENTO.

EDAD MODERNA

 

Nos parece anacrónico pretender que entonces hubiera nacionalismos o regionalismos semejantes a los actuales. La feudalización y el auge de las ciudades burguesas hacía que los ejércitos no tuvieran conciencia de nación, sino de vinculación a una ciudad o a un señor. Esto se demuestra fácilmente cuando Isabel y Fernando homenajean a la bandera del concejo de Zamora, no a la del reino de León ni a la de Castilla, ni a la cuartelada, que hubiera sido homenajearse a sí mismos, por la batalla de Peleagonzalo.

Se asiste, pues, al nacimiento de una llamada nacionalidad, que en principio no es tal, sino meros territorios desiguales, dominados por un solo señor cada vez más autoritario, y absoluto. Es la unión de las coronas llamadas de Castilla y de Aragón.

ISABEL I La Católica, casada con FERNANDO de Aragón domina los levantamientos nobiliarios apoyándose en los comunes de las ciudades (concejos) favoreciendo entre los leoneses a Toro, Zamora y Salamanca. De las primeras imprentas españolas, una se instaló en Salamanca y otra en Zamora, donde sobresalió el primer impresor notable: ANTÓN DE CENTENERA. Toresanos influyentes fueron DIEGO DE DEZA, Arzobispo de Sevilla, Inquisidor General, confesor de los reyes, catedrático de Salamanca, maestro del heredero, Juan. que murió en Salamanca; este fraile fue el que, según algunos, convenció a la reina para preparar el viaje del descubrimiento de Colón, y de Toro salió el vino que llevaron en el primer viaje a América; el primer presidente del Consejo de Indias fue el también toresano ALONSO DE FONSECA.

La conjuración del converso GABRIEL DE ZAMORA fue el pretexto para la expulsión de los judíos (1492), saliendo del País Leonés cerca de 100.000, con lo que la artesanía y los negocios de nuestras ciudades comenzaron una decadencia definitiva.

En 1504 muere Isabel y la heredera es JUANA, apodada la Loca. Al año siguiente se reúnen cortes en Toro, promulgándose las famosas LEYES DE TORO, leyéndose el testamento de la reina que incluye las Ordenanzas de Indias. Fernando de Aragón ejerce de regente hasta la llegada desde Bélgica de Juana y su esposo Felipe, hijo del Emperador alemán. En Salamanca habían acordado compartir los tres la regencia de los reinos de León y de Castilla, etc., pero tras el encuentro de Asturianos, Fernando renuncia a la corona castellana, etc. (Tratado de Villafáfila) y se retira a Aragón, a pesar de que el pueblo leonés le demuestra su afecto. Las ciudades continúan enfrentándose por la supremacía, e incluso dentro de cada una surgen bandos nobiliarios y burgueses, por el poder en ellas. Este proceder es común en la Italia de la época, por ejemplo. Tras la repentina muerte de Felipe el Hermoso, el obispo de Zamora, ACUÑA, se fortifica, apoyado por el CONDE DE BENAVENTE, pero terminan aceptando como regente, de nuevo, a Fernando el Católico. Al morir este rey, Zamora se niega a acatar las órdenes de Cisneros, Cardenal regente, pero termina cediendo.

¿QUÉ FUERON LAS COMUNIDADES?

 

Llegado CARLOS I, (desembarcó en Villaviciosa procedente de Flandes) fue recibido en Villalpando por las ciudades de León, a las que negó las reclamaciones que presentaron días más tarde, en Benavente, donde solían reunirse. Las cortes de La Coruña (1517) concedieron al nuevo rey apoyo para su coronación como emperador de Alemania, y allá partió, dejando como nuevo regente a ADRIANO DE UTRECHT, en Benavente, con su conde. Tras las cortes de Valladolid vuelve a León y es coronado como monarca de este reino el 4 de junio de 1518.


Entonces, algunas ciudades con voto en cortes, de los reinos de Castilla y de León (también de Extremadura) llegando la
inquietud a Murcia y Andalucía, se sublevan.

En Zamora, el obispo Acuña intenta el levantamiento que no apoya el ALCALDE RONQUILLO y tiene que huir a Toro, quedando muchas ciudades divididas entre Imperiales y Comuneros. Se trata, pues, de una contienda civil, desde la cordillera cantábrica hasta el Mediterráneo, con el telón de fondo de las prerrogativas de los nobles y los burgueses, extranjeros u oriundos. Salamanca se rebela con los MALDONADO al frente. Todos se dedican a la rapiña: los nobles toman Tordesillas y queman Medina del Campo (son de este bando los condes de Benavente y Alba de Aliste y el duque de Alba, con Adriano al frente). Los burgueses saquean Palencia. Hay batallas y alborotos en Toledo, Murcia, Cáceres, Cádiz... pero la revuelta es sofocada en Villalar. Sólo Acuña se hace fuerte en Fermoselle y luego en Toledo, con la viuda de Padilla, siendo al fin encerrado y ejecutado en Simancas por el, también de Zamora, alcalde Ronquillo, su enemigo personal.

Por tanto, las llamadas Comunidades de Castilla no fueron otra cosa que una lucha civil entre los bandos nobiliarios y burgueses de las ciudades, desde Murcia a León y desde Vizcaya a Sevilla (no sólo castellanas) y, no tuvieron otra consecuencia que la pérdida de prerrogativas de las ciudades ante el poder real.
Nada que ver tuvieron, pues, con el pretendido regionalismo de castellanos y leoneses.

El Emperador vino de nuevo en 1521 al País Leonés, siendo recibido por la nobleza en Zamora. En sus ausencias, deja como Gobernador del reino de León al Conde de Benavente, mientras le acompaña el Marqués de Astorga, por Italia y Alemania.
En 1529, Carlos I envía como prisionero a Zamora al Delfín de Francia.

En 1551 llega el heredero Felipe a Toro, jurando mantener los privilegios de esa ciudad, pero cuando en 1556 FELIPE II comíenza a reinar se precipita la decadencia del País Leonés. Ahora va a escribirse la historia fuera de nuestro territorio, cerrado a Europa. En 1559, en Valladolid, que pasa a ser centro administrativo de casi todo lo leonés, comienza la quema de luteranos. Durante los reinados de FELIPE III, FELIPE IV y CARLOS II, calificados por F. Olmedo como "plagas coronadas", el País Leonés ve acrecentarse la decadencia, sufriendo incursiones portuguesas por Cerezal, Pino y Fermoselle, dándose la batalla de Fonfría (1656). Es nuestro territorio una zona marginada y marginal: en 1602, Felipe III visitaba Moraleja del Vino para cazar; León fue usado como cárcel de Quevedo y Toro como destierro del Conde Duque de Olivares. La población ha emigrado a América, a las guerras en Europa o a las zonas costeras o a la capital de la península, y los nobles terminarán marchándose también. Será casi siempre fuera del País Leonés donde destaquen nuestros hombres, con una vitalidad inaudita para un país casi completamente anulado.

De un modo semejante a lo que ocurrió con Fernando III, los leoneses, al ampliarse los territorios de la corona, buscan fuera mejores beneficios, que no siempre lo son.

SIGLO XVII

 

Podemos distinguir dos momentos bien diferentes, El primero, hasta el reinado de Felipe II, es de continuidad de los problemas y avances ya enumerados en otras épocas. El segundo es la profunda decadencia económica y demográfica coincidiendo más o menos con la época barroca.

En el primer momento se fomentan las comunicaciones con el noroeste peninsular (Galícia, que representaba en cortes Zamora) pero esta zona queda arrinconada por ser Sevilla el principal centro de comunicación con América y Aragón con Europa. También influyeron en este arrinconamiento las guerras con Portugal. El centro económico del norte será Valladolid, sustituyendo incluso a Burgos por la parte de Castilla, que llega a ser capital del imperio fugazmente y administra en lo judicial, postal, económico, etc., tanto a León como al norte de Castilla.

El País Leonés acusaba una debilidad comercial que ya venía de la baja Edad Media. Algunos nobles mantenían ferias en los territorios de Campos, la frontera entre el País Leonés y Castilla desde antiguo en litigio. Los condes de Benavente las celebraban en Villalón, y los de Alba y Aliste en Rioseco, ambas en la entonces provincia leonesa de Valladolid. Ya Isabel I las quiso anular, siendo liquidadas con Felipe II, quedando sólo la feria real de Medina del Campo. Estas ferias y la multitud de provincias que compartían Campos son uno de los motivos de cohesión y auge económico de tal comarca, convertida en un potente nexo entre León y Castilla, hasta el punto de llegar a tipificar lo "castellano como mito literario que abarcará también lo leonés".

Desde 1557 se suceden las quiebras económicas, que arruinan a las ciudades, más que el fracaso comunero, propiciando la hegemonía señorial en ellas. La feudalización del País Leonés, en cuanto a dominio económico-político de los nobles, comenzada en 1230 aproximadamente, llega a su apogeo en esta época barroca, pero se prolongará hasta bien entrado el siglo XX. Paralelamente, la Iglesia desembarazada ya de judíos y musulmanes, estimulada por el Concilio de Trento, se lanzará al ataque de los restos célticos y priscilianistas latentes, arrinconados en el oeste leonés, colaborando así con la pérdida de identidad leonesa, borrando vestigios del pasado sin conseguirlo del todo: el pueblo reacciona asimilando su tradición a los nuevos objetos y formas de culto o añade nuevas simbologías (como con SAN ROQUE). La Iglesia de Trento colaboró, acaso sin pretenderlo en la supuesta castellanización del País Leonés, dándose la paradoja de que, bajo el adjetivo "castellano" perviven formas leonesas, opuestas en algún caso a las auténticas de Castilla. Causa del miserable estado de algunas comarcas leonesas serían los abusos jurisdiccionales en ciertas comarcas y de ciertas villas, según Domínguez Ortiz.

La burguesía estaba totalmente en decadencia por los excesivos impuestos y la mentalidad, favorecedora del feudalismo nobiliario alto-eclesiástico, y el lujo: sedas y oros en los trajes, el mejor acero para las espadas... La "España a quien todos sirven y que no sirve a nadie", según la orgullosa pluma de Núñez de Castro. Ve como el pueblo "desdeña trabajar en talleres y destina a sus hijos, a otras carreras". La burguesía termina desapareciendo como clase, sustituida por los hidalgos,"sin oficio ni beneficio" como el escudo de Medina pregona.

 

Con la indiscriminada caridad (la sopa boba) bajan los precios de los artículos de primera necesidad, haciendo menos rentable la agricultura y la ganadería. La expulsión de los moriscos (unos 15.000 salen del País Leonés) contribuye también, aunque menos que en otras regiones, a la despoblación y la ruina agraria. La aridez causada por las talas en campos para construir barcos, la impopularidad, la guerra con Portugal y otras causas determinan la ruina de la Mesta, que afectó menos a León que a Castilla, porque ya hemos dicho que no poseía el País Leonés los órganos de gobierno y exportación de tal sociedad, y además contaba con fibra alternativa (lino, y gusano de seda, que se probó con éxito al poco tiempo en los Morales y Moralejas). De todos modos, los talleres no eran ya más que obradores familiares.

Del mismo modo, influyeron en la despoblación las pestes, que afectaron en todo o en parte al País Leonés en 1589, 1629, 1650 y 1694. Se achacan al proceso alimenticio, y por ello dependen de la desertización: atacaron más al este leonés, la zona deforestada, pero la más rica en aquel tiempo. Para ejemplificar algunos datos demográficos, diremos que según el censo de 1541, la provincia de Zamora (más pequeña que ahora) contaba con unos 350.000 hab., o sea, cerca del doble de densidad que hoy, y la de Toro (ahora suprimida) con unos 200.000 hab. Se estima la población leonesa de entonces en un millón de habitantes. En 1598 la población de las ciudades leonesas había descendido por hambres, emigración y epidemias, siendo la más perjudicada Zamora, que sólo contaba ya con 7.500 hab. y se vio obligada a pedir se le dispensara del voto en Cortes por Galicia, al no poder pagar los gastos que de ello se derivaban. En 1665, Zamora y León corren incluso peligro de desaparecer, con 2.500 hab. y 3.000 hab. respectivamente. La ciudad leonesa menos perjudicada, Salamanca, gracias a la Universidad, contaba en 1530 con 13.000 hab, en 1594 con 25.000 hab.; en 1646 con 14.000 hab.; y en 1694 con 12.000 hab. A fines del siglo XVII comienza en Castilla un relanzamiento económico y demográfico que no afecta al País Leonés, hundido como vemos cada vez más. De 1646 a 1694, Burgos, Valladolid, Palencia, Cuenca, etc., contemplan una recuperación de población que, como hemos visto, no se observa ni siquiera en Salamanca.

SIGLO XVIII

 

Hemos visto como desde Felipe II el País Leonés deja de ser un lugar donde ocurran acontecimientos históricos importantes. También el siglo XVIII contempla en este sentido un vacío notable y sintomático: solamente las escaramuzas en la frontera portuguesa y algún disturbio estudiantil en Salamanca. Pero esta quietud no trajo ningún progreso. La paz de 1714 fue anodina. unida a una bajísima actividad, debida a la caída económica v demográfica de un país que parecía condenado, borrado de la faz de la Tierra, ruralizado y empobrecido. Poco a poco comienza un tímido resurgir, se crean sociedades de amigos del país (Ciudad Rodrigo, 1781; Zamora, 1785, León... ) revitalizándose algunos gremios y artesanías (sederos, laneros, zapateros, joyeros, sastres) cuya vida sería corta. En general, todos los avances culturales y económicos preconizados por los ilustrados tuvieron en el País Leonés poco éxito. Prevalecieron desde entonces más las inquietudes "de letras" que "de ciencias" y podemos citar para ese mornento la escuela poética de Salamanca y algunos escritores y pensadores,: el PADRE ISLA y TORRES VILLARROEL.

 


Entre otras cosas, la economía leonesa no prosperó porque la división administrativa en provincias (la de los Austrias) era irracional, y la tradicional organización campesina no encontro métodos para salir de sus esquemas (concejos casi autárquicos y grandes fincas señoriales y eclesiásticas) además de sufrir plagas (langosta, 1755-1756) o catástrofes (terremoto de Lisboa, que afectó al País Leonés, 1775). Se intentó suprimir el sistema de los concejos, dando tierras a senareros sin capital ( 1770) que terminaron engrosando las fincas señoriales. En este intento, por cierto, triunfo el modelo medieval del reino leonés, pero se afianzaron las diferencias de tenencia territorial entre el norte y el sur regional.

En lo industrial, las costas peninsulares y los lugares más próximos a Europa, donde comenzaba la revolución tecnológica e industrial, tenían mayores posibilidades de desarrollo. Desde entonces estamos a trasmano mal comunicados, con capital escaso y nula iniciativa. Este aislamiento se salvó en parte con la arriería: argollanos, maragatos, sanabreses, armuñeses, basan en esa actividad sus economías. Por otro lado, los precios agrarios aumentan en ese siglo un 100 %, extendiéndose el cultivo de cereales, pasando casi todo el país a depender del mercado de Valladolid y constituyendo este hecho otro de los factores de la confusión de la identidad leonesa. Las talas y roturaciones excesivas siguen estragando el verdadero ambiente natural leonés. Con motivo de la subida de precios, el sistema leonés del foro (arriendo de tierras) al no poder aumentar las cuotas, por denegárselo el Consejo de Castilla, al que pertenece el reino de León desde 1763, degeneró en subforos (subarriendos) que motivaron el empobrecimiento de los campesinos no propietarios, quedando muchos como criados. A fines de siglo se cultivan en el país maíz y patatas, introducidos desde América a través de Asturias y Galicia. También cobra vigor la plantación de moreras para gusanos de seda y se inicia en algunas zonas el cultivo masivo de frutales. Con los secanos, decae la Mesta, viendo abolidos sus derechos, lo cual beneficia en general al auge de la ganadería y particularmente del vacuno y mular.

Los animales de trabajo son en el país los bovinos para arar y los mulos y asnos para el comercio ambulante. El lino leonés sufre entonces la competencia de Flandes, pero resiste hasta el siglo xx. Hubo proyectos de canales y mejoras agrícolas que no se llevaron a cabo. Galicia y Asturias nos llevan delantera en ganadería vacuna y cultivos de regadío, mientras Castilla nos adelanta en secanos e industrias. En este siglo comienzan también las explotaciones mineras, tímidamente, con grandes vacilaciones y escaso rendimiento. En industria se continúa la textil tradicional. sobresaliendo Béjar, que contaba en 1744 con 145 telares, Zamora, con las únicas manufacturas modernas del país en sombrerería destinada a la exportación y la fábrica de pólvora de La Lampreana. El comercio se desarrolla

también poco a poco, perdiendo la mala prensa de siglos anteriores. En 1737 se crea también en Zamora la Capitanía General del Reino de León y en 1805 la Academia Militar Española, ambas de corta vida, siendo trasladada la Capitanía a Valladolid y la Academia a Zaragoza.

El final de siglo alumbra nuevas ideas: los Estados Unidos se independizan, creando una Constitución inspirada en los reglamentos monacales de San Isidoro de León, alumbrados por Santo Martino. Con las mismas ideas burguesas de fraternidad estalla la Revolución Francesa. Muchos intelectuales leoneses recuperan estas ideas, latentes aquí desde 1188, adaptándolas a su época: en la redacción de la Constitución de Cádiz está el clérigo, poeta y representante en Cortes por Zamora, JUAN NICASIO GALLEGO.

SIGLO XIX

 

El ejército francés encuentra nutrida respuesta popular en nuestras tierras: León, cabeza ya solo nominal del Reino, les declara la guerra el 24 de abril de 1808, antes que ningún otro país peninsular, y los guerrilleros surgen por doquier. JULIÁN SÁNCHEZ, El Charro, por tierras de Ledesma, Sayago y Aliste; JOSÉ MARíA VÁZQUEZ, El Salamanquino, por Sanabria; RÍOS en Fuentesaúco, son los tres más conocidos.

El 1 de junio de 1808 se crea la Junta Superior del Reino de León, dando orden el capitán General de Valladolid (general Cuesta) que se disuelva y se integre en la Junta Superior de Castilla la Vieja. La junta leonesa acordó, por unanimidad, rechazar la orden. Cuesta ordenó la detención de los diputados leoneses en Tordesillas cuando se trasladaban a Madrid, para incorporarse al nuevo órgano de gobierno español (Junta Central) siendo encarcelados en el alcázar de Segovia. La Junta Central ordenó liberar a los detenidos acogiendoles en su seno como representantes del Reino de León, rechazando las pretensiones de la Junta de Castilla la Vieja y del Capitán General de Valladolid.

Se libran las batallas de Ciudad Rodrigo, Zamora, El Maderal, Astorga, Morales de Toro y Castrogonzalo, siendo la más famosa y crucial la de ARAPILES, junto a Salamanca, el 22 de julio de 1812. Napoleón atraviesa desde Villalpando hasta Villafranca del Bierzo y el inglés Wellington penetra por Ciudad Rodrigo hasta Morales de Toro, emulando ambos a Anibal y a Augusto.

Pero, el País Leonés, como de costumbre, no sacó beneficio alguno. Tras las Cortes de Cádiz se establecerá gradualmente otro tipo de representatividad en los asuntos públicos y las elecciones se harán cada vez menos restrictivas, se iniciarán las facciones o partidos políticos, con la confusión e intensidad que en el resto de España: levantamiento de 1820, sociedades secretas, Motín de Toro de 1821, guerrilla de El Empecinado que llega a ser gobernador de Zamora, quema de los restos de los comuneros en esa misma ciudad en 1825, todos ellos de diverso o enfrentado signo.

En 1836 se hace una nueva división de España en reinos y provincias a cargo de Javier de Burgos. Se establece así que EN El REINO DE LEÓN ESTÁN

LAS PROVINCIAS DE LEON, SALAMANCA Y ZAMORA, casi con los límites actuales. Todas las facciones lo aceptan, pues en el país han de convivir necesariamente cada una de las tendencias. Desde esa ordenación provincial se afianza el provincianismo, ya con antecedentes en el ahora llamado Antiguo Régimen (el de los reyes sin parlarnento) en torno a ciudades con voto en Cortes y que van centralizando el comercio, los servicios y la mayor parte de la escasa industria naciente, además de tender a ser nudo de comunicaciones. Las Diputaciones de las tres provincias leonesas carecieron casi siempre de voluntad política integradora, siendo dominadas por la economía cercalista de Valladolid y por su superior potencia en comunicacíones e industria. Esa ciudad, que nació leonesa, fue olvidándose de sus orígenes para llegar a arrogarse la esencia y la dirección de una cuenca del Duero convertida en falsa Castilla, sin tener en cuenta las diferencias de todo tipo que separaban y seguirán separando al País Leonés y a la auténtica Castilla.

Pero lo cierto es que en esa época nace el diario "Norte de Castilla" en Valladolid, para defender los intereses cerealistas, y esta ciudad acoge con la línea férrea de Madrid a Francia lo más nuevo, las modas, la forma de vPar de Europa, la élite política y, económica, de modo que parece indiscutible capital del Duero. Lo demás no le interesa, y los políticos y los burgueses recién ascendidos, lo ignoran, repitiendo: "Que llueva en Valladolid haya guerra en Sebastopol", para vender el cereal .

El trazado de comunicaciones en el País Leonés es posterior al de Castilla y como en ésta, incompleto. La única mejora se produce con la creación del eje transversal norte-sur, de Astorga a Extremadura, que ha sido suprimido recientemente, o sea que en esto estamos como hace 100 años. La apertura de explotaciones mineras es deficiente y lenta, así como el establecimiento de industrias. La población de las capitales de provincia aumenta constante pero muy lentamente, aunque también aumentan los pueblos y villas, conforme reciben una mejora en la red de carreteras. A fin de siglo se crea la primera fábrica de luz en el "Porvenir de Zarmora".


Del romanticismo, movimiento liberal, brotan en Europa todos los nacionalismos. Algo tardíamente, en tierras leonesas, contamos con el principal novelista romántico español, que toca temas leoneses: GIL Y CARRASCO, autor de EL SEÑOR DE BEMBIBRE y MEN RODRíGUEZ DE SANABRIA. Al estilo de Walter Scott, pues no en vano ambos relatan hechos de países relacionados con el celtismo, Gil y Carrasco se interesa por la época final del Medievo, en concreto y precisamente, por el fracasado largo intento de separación leonesa de la corona castellana, sin hacer interpretaciones políticas y redactando sus obras en castellano. Tal vez por estas dos últimas características de su obra, los leoneses no se interesaron demasiado por estas obras ni por su identidad nacional.

Sin embargo, comienza un renacimiento de la lengua leonesa, escribiendo en dialecto extremeño el autor mas conocido: GABRIEL Y GALÁN; paradójicamente, cuando se trata de temas de su Salvatierra originaria, usa el castellano: a tanto había llegado la desconcienciación del País Leonés. Otros escritores, a caballo entre el siglo XIX y, el XX, son Cayetano BARDÓN, en leonés de Cepeda, y Luis MALDONADO, en leonés charruno, tal vez el mejor entre una auténtica pléyade. El pueblo participa, sobre todo, organizando "funciones" de teatro con entremeses en leonés. Políticamente, sin embargo, la vinculación de las tierras leonesas a Castilla es poco discutida, admitida casi universalmente.

Por otro lado, también del romanticismo surge un movirmento más extremo: el anarquismo. En tierras leonesas, donde el colectivismo y el personalismo son dos constantes históricas, las ideas anarquistas alcanzan gran difusión y relieve, que se prolonga durante todo el siglo XX. Salamanca intenta formar cantón autónomo en la primera república, no se siente por tanto nada castellana, y, en esta misma época algunos leoneses protestan de que la división regional que se propone y no llega a cuajar no contemplaba la existencia del País Leonés, uniéndonos con Asturias.

Tras la restauración de la monarquía borbónica, con ALFONSO XII los nobles leoneses juegan un papel de favor en la corte (MARQUÉS DE ALCAÑICES), mientras los burgueses adinerados siguen moviendo desde Valladolid la trama Político- económica del clientelismo y el caciquismo.

¿QUÉ OCURRE AL LIQUIDARSE LOS RESTOS
DEL IMPERIO ESPAÑOL?


Muchos leoneses comienzan a ver con simpatía las inquietudes regionalistas y nacionalistas, e incluso se niegan a participar en la Guerra de Cuba. Tras la contienda, aumenta el interés por los temas leoneses. Investigadores extranjeros (chilenos, alemanes) y españoles realizan trabajos y publicaciones sobre la lengua leonesa, escribiéndose prensa en algunos dialectos (aparecida en diarios como El Adelanto de Salamanca o El Faro Astorgano), sin idea clara y estructurada del ser leonés, pero intentando recuperar usos y conocimientos regionales. Existe paralelo interés hacia la etnología, sobre todo trajes y folklore. Estos movimientos tienen su apogeo entre 1900 y 1916, y parece que fueron favorecidos por Sagasta y atacados por Gamazo, representantes de las dos tendencias políticas rivales, viéndose finalmente frustrados por la fuerza de la---GranCastilla---, vinculada políticamente a la derecha conservadora y conformada en ciertos grupos socialistas y nacionalistas.

La provincia de León y sobre todo su capital, han sido siempre los más nutridos opositores al movimiento absorcionista castellano. De esta época es el himno de la ciudad de León, que algunos dan como válido para todo el reino. Aunque la letra no nos parece acertada, sus primeros versos son, al menos, elocuente ejemplo de esa oposición:---Sin León no hubiera España / que, antes que Castilla, leyes / concilios, fueros y reyes / dieron prestigio a León.--- Ya en aquel momento se apuntaba la enorme aportación del ser leonés al ser de España, hasta tal punto que se afirmaba imprescindible, en segundo lugar se recalca nuestra diferenciación respecto a Castilla, posterior en el tiempo e inferior, a pesar de la propaganda dominante, en su rango. Políticamente, sin embargo, la vinculación de las tierras del reino de León al de Castilla es poco discutida. Los escritores de la Generación del 98 identifican falsamente a la Meseta con el territorio castellano, y sobre todo definen a Castilla por la frontera de Campos, como "la inmensa llanura". El portugués Oliveira Martins, oponiéndose a esto dice que "Campos es la esencia del reino de León". Unamuno. por ejemplo, usa multitud de palabras y toca muchos temas leoneses, pero confunde frecuentemente y dice que Salamanca y las encinas son castellanas, aunque Toro es leonés. Azorín llega más lejos, afirmando que "León es ciudad castellana". A pesar de su influencia literaria (crearon el mito de "Castilla") y política (le dieron la razón a los nacional-socialistas), estos escritores nunca conocieron en profundidad el ser castellano y menos el leonés. Ni siquiera Ortega y Gasset. que dice:---Caballero,en Castilla no hay curvas---, no sabemos si sarcásticamente, pues de no ser así, sería el más equivocado o mitificador. Todos ellos, ninguno castellano, crearon un enorme confusionismo que no se ha resuelto aún, además de causar un grave daño a las tierras leonesas.

 


Con respecto a la Iglesia, actuó generalmente a favor de los intereses oligárquicos vallisoletanos. Aunque fue en tierras leonesas donde primero surgió, tal vez de toda Europa, la acción social católica, ésta se circunscribió a las viejas ciudades, mientras la iglesia castellana se dirigía más al campo, la industria y la banca. Tras el grave revés de la desamortización, que en el País Leonés sirvió para aumentar el número de las posesiones burguesas exteriores incluso a la región, siguió actuando como fuerza coactiva del leonesismo.

La población del País Leonés llega en estos momentos al millon de habitantes y sigue siendo absolutamente rural.

 

SIGLO XX

Durante la Segunda República, se barajaron dos posibilidades principales para la regionalización. En una, las provincias de Oviedo, León, Zamora y Salamanca, formarían la región asturleonesa; éste planteamiento, muy acorde con la etnología del País Leonés, no pudo llevarse a cabo por diversas razones: el nacionalsocialismo cerealista de Valladolid, la brusca diferenciación asturiana que se concretó en su revolución... La segunda posibilidad consistía en una macrorregión formada por las provincias de Castilla la Vieja y León. No se contempló la posibilidad de que el País Leonés pudiera ir solo: parecía destinado a la desaparición.

Pero lo que desapareció fue la República. Y la Guerra Civil supuso en el País Leonés una vuelta a la exclusiva organización provincial. A pesar de que los nacional -sindicalistas hicieron suya la "Castilla Imperial" o "Gran Castllla", eran opuestos a las autonomías, de modo que las tierras leonesas siguieron conservando precaria y nominalmente su identidad como reino de León, articulado en tres Diputaciones cada vez más provincianistas y desvinculadas.

No existió unidad de criterio entre los leoneses que vivieron la Guerra Civil: la montaña minera del norte era mayoritariamente republicana de izquierdas, mientras en Salamanca organizaba Franco el gobierno de la zona nacionalista de derecha. Como contienda civil que fue, la represión y la barbarie se enseñorearon de pueblos y ciudades. Parece que fue el centro, Zamora, la que más padeció, contabilizándose algunas decenas de miles de muertos.

En los primeros años de paz, el MAQUIS de los Montes de León, desde Asturias a las proximidades de Zamora, continuo una guerrilla sin esperanzas.

Un nuevo y más tímido interés se desarrolló por los temas históríco y, etnológico, realizándose investigaciones continuadoras de las del alemán KRUGER. En 1950, el País Leonés alcanza su máximo histórico de población, de todos modos muy bajo (1.200.000 hab., con una densidad de 30). Pero sigue por industrializar, fuerte y tradicionalmente ruralizado, lo que contribuirá a la rápida pérdida de habitantes al modernizarse las estructuras. No faltaron tampoco las catástrofes que sembraron, cuando menos, malestar en la población: explosión de Peñaranda, riadas de 1948 y 1962, rotura de la presa de Ribadelago, terremotos del comienzo de los 60, etc. Las décadas de los 60 y 70 contemplan la modernización del ambiente leonés, disminuyendo la población rápidamente y creciendo las capitales de provincia con un tremendo auge constructivo. La tímida oposición política al franquismo quiere sustituir la Gran Castilla por un universalismo con predominio de lo anglosajón o francés, pero pronto cae en la Imitación del movimiento catalán uniendo la protesta a la nueva canción de Madrid. Mientras tanto, Valladolid sigue afianzándose como centro económico e industrial del centro-norte peninsular, apoyado en su puesto de favor político, mientras se destruyen sistemáticamente las posibilidades de progreso industrial del País Leonés (supresión de feria del campo en Zamora sustituida por la de ---Castilla y León--- en Valladolid, supresión de talleres de RENFE, ubicación en Valladolid del centro de distribución eléctrica de las presas leonesas, y un largo etcétera), enmascarando tal situación con la presencia en nuestro territorio de esas grandes presas: se llegó a decir que Zamora en los 60 era la provincia con mayor crecimiento industrial gracias a ellas, cuando en realidad había perdido 50.000 hab, y era la menos industrializada (lo sigue siendo) de toda España.

 

LA TRANSICION

Tras la muerte de Franco, en pleno proceso democrático, surgen CIUDADANOS ZAMORANOS y el GRUPO AUTONÓMICO LEONÉS, que se oponen al proyecto de una autonomía Castellano-Leonesa, pidiendo un referéndum público que no se realiza. En las dos formaciones leonesistas en principio más culturales que políticas, militan grupúsculos de izquierdas, junto con independientes. El año 1978 contempla muchas reuniones de estos grupos que no dan resultado alguno. La derecha de la provincia de León termina monopolizando la situación presentando con la ayuda de estas formaciones leonesistas un recurso para separar la provincia leonesa, lo que aumenta la confusión en el pueblo. Tanto el recurso que presentó Segovia como el de la provincia de León no prosperan, a pesar de que en ambos casos la mayoría municipal es hostil al Ente. Para ilustrar con bastante claridad y profusión el tema, aunque casi se circunscribe totalmente a la provincia de León, lo cual es bien inexacto, lean el libro de David Díez Llamas---Proceso Autonómico de León--- .

En Zamora surge el Partido Regionalista del País Leonés (PREPAL) y en Castilla se crea Comunidad Castellana, con el fin de separar ambas regiones o nacionalidades. En las elecciones de 1982, el PREPAL se convierte en la tercera fuerza política del País Leonés, por delante de centristas, liberales y comunistas, consiguiendo el gobierno de media docena de ayuntamientos con mayoría absoluta y otros muchos concejales. El Partido del Bierzo, tendente a que se considere que El Bierzo es una región, bascula entre lo leonés y lo gallego. Corren ríos de tinta considerando el derecho del País Leonés a la autonomía y denunciando el etnocidio, pero se constituye pese a quien pese la Comunidad Autónorna de Castilla y León, ignorando la cultura leonesa y desmantelando su economía, o no haciendo nada por impedir ese desmantelamiento. En las fuerzas leonesístas surgen disidencias bien sembradas desde fuera, bien por ingenuas gestiones de políticos inmaduros. Se forma la Coordinadora leonesista otra vez con dirigentes de derecha, que intenta la separación de León provincia, como paso previo, se dice, para la separación de todo el país. Sin embargo, la derecha de Salamanca y de Zamora no se mueve. Con el masivo apoyo del leonesismo a la Coordinadora se realiza la mayor manifestación en la historia del País Leonés: 100.000 personas. La prensa ni siquiera se hace eco fuera de la provincia (mayo de 84). Poco después, consolidándose las disidencias nace el Partido Nacionalista Leonés, Las posturas se radicalizan y ya hay algunos que defienden la nacionalidad histórica leonesa e incluso la independencia del antiguo reino. Se unen al movimiento leonesista muchos ecologistas y celtistas, y hay brotes de terrorismo, afortunadamente sin graves consecuencias (Tierra Lleunesa). Se procede a la destrucción del pueblo de Riaño y varios más de su comarca, porque sus habitantes se niegan a abandonarlos: esto es para muchos leoneses y leonesistas el colmo del desánimo, pues supone que nadie levantará una mano por el país. Con motivo de problemas agrícolas y ecológícos hay disturbios graves en Zamora y Aldeadávila. Cuando la derecha ocupa el gobierno regional de Castilla y León, sustituyendo a los socialistas, deja esta derecha de apoyar cualquier movimiento leonesista.

HISTORIA DEL PAÍS LEONÉS (hasta 1230)

¿DESDE CUANDO ESTA POBLADO EL PAIS LEONES?

 

Desde la etapa paleolítica, que sepamos. Datan del paleolítico superior, hace unos 40.000 años, los primeros rastros humanos que aparecen en L.laciana y Valdeón. Del inferior, los hay en las proximidades de Salamanca.

Tenemos pinturas rupestres, del arte francocantábrico, expuestas a las inclemencias, en farallones rocosos, como las de Sésamo, en Vega de Espinareda y las de Batuecas.

Del año 5000 al 2500 a.C. aproximadamente, se extiende el llamado período Asturiense, para toda la costa atlanto-cantábrica y la cordillera, a ambos lados. Se define por el uso de picos tallados de cuarcita, abundantes sobre todo en el norte y oeste del País Leonés (donde después vivieron los astures, de ahí el nombre del período). Aquellos hombres, pues, estaban ligados a lo que hoy es Portugal y la cornisa cantábrica, desconociéndose cualquier tipo de lazo o relación con el interior de la Meseta, posiblemente entonces zona inhóspita, boscosa o pantanosa.

¿EXISTEN MONUMENTOS MEGALITICOS
EN EL PAIS LEONÉS?

Sí. No se conocen conservados monumentos de gran talla, pero el número y la diversidad de formas que adoptaron estas construcciones en tierras leonesas es abrumador. Sólo como ejemplo citaremos el texto del P. Morán "Memoria de excavaciones en dólmenes de Salamanca y Zamora". No existe comarca que no tenga alguno y hay localidades, como Almeida, que cuentan en su término con un auténtico círculo mágico (Ver "Sayago, al otro lado de la Leyenda", de R.M. Carnero). Se sabe que fueron destruidos dos importantísimos monumentos megalíticos: El "Sombrero de Roldán", en Pino de Oro, y el cromlech de Campo Sagrado (Rioseco de Tapia). Algunos han sido desfigurados, como la "Cruz del Rey don Sancho" (Zamora), que es un menhir.

Esta época megalítica transcurre entre el 2500 y el 1750 a.C. Los monumentos se extendieron desde el Mediterráneo hasta el Mar del Norte, siendo el País Leonés uno de los focos importantes.

Desde el 1750 hasta el 750 a.C. es la época del bronce, cultura poco conocida en nuestro territorio. Entre el 750 k, el 500 se producen las primeras invasiones de
CELTAS y Hallstáticos. No parece que estos celtas fuesen mayoritarios en el País Leonés, pero sí lo fue su cultura. A los celtas mesetarios se les define como celtas de raza, pero aculturados; sin embargo, de los leoneses podemos decir que lo racial es discutible, pero la cultura era celta. A partir del 500 se construyen en territorio leonés los CASTROS, abundantísimos en todo nuestro territorio.

¿CUÁLES ERAN LAS TRIBUS "CELTAS" LEONESAS?

 

Ponemos celtas entre comillas, porque aunque de raza no eran todas celtas, sí lo eran culturalmente. Fueron:

a) Los CÁNTABROS, que se establecieron, según unos, en toda la cordillera astur-cantábrica y, según otros, solamente en la porción este, desde el Puerto de Payares, a ambos lados de los montes. Era un pueblo seminómada, dedicado sobre todo a la cría de caballos (¿asturcones?) y muy relacíonado con los astures, con los que se les confundió en ocasiones. Su capital fue Vadinia (Riaño).


b) Los ASTURES, que poblaron los márgenes del Astura (el río Esla) y Sil, hasta el Cea y Zamora por el este, el Sabor por el oeste y el Duero por el sur, incluyendo la parte portuguesa del gran cañón.
Poblaban también lo que hoy se llama Asturias y los romanos les confundían con los cántabros, por ser frecuentemente aliados.

Eran siminómadas y ganaderos. Tribus astures eran los zoelae en Aliste; los langiati en Tábara; los superati en Vidriales; los brigecini en Polvorosa; los beduniensi, en el Paramo; los amaci, en la Maragatería, los orniaci en la Montaña, y los pesio, en Babia y L.laciana. La capital de los Astures fue Astorga.

 

c) Los VETONES, que poblaron las dos vertientes del sistema vetónico. Parece que los romanos confundieron en un principio a este pueblo con los lusitanos, que estaban al oeste de los vetones y permanecían como aliados. Estos pueblos eran seminómadas y ganaderos, y dicen los romanos que abundaba en la región el bandidaje.Algunos lo achacan a la pobreza de las tribus, pero nosotros pensamos que se trataba de guerrillas, puesto que a Viriato también lo llamaban "bandido". Importante tribu vetona fue la de los salaijós, en Sayago. Su capital fue Salamanca (Helmántica), donde residíó el prínceps (jefe de la tribu) aun después de caer en poder de Roma. Los dominios vetones iban desde el Duero hasta el Tajo y desde el límite aproximado de Castilla hasta el de Portugal, englobando parte de la provincia de Ávila. Son famosos sus monumentos llamados verracos (en Toro, Salamanca, Villalcampo, Ciudad Rodrigo, Gallegos de Argañán. etc.).


d) Los VACCEOS, posiblemente los menos influenciados por la cultura celta, se asentaban al norte de Zamora y Toro, hacia Campos. Su capital era Palantia (Palencia), y eran cerealistas. Ocuparon. además del ángulo noreste de la provincia de Zamora, las de Valladolid, Palencia y Segovia, casi en su totalidad actual. Tradicionalmente se coloca a las ciudades de Zamora y Toro en zona vaccea, lo cual es dudoso. Ciudad importante de esta tribu era Intercatla (Villalpando).

Todas estas tribus, según los romanos, estaban compuestas de gens, o tribus menores como hemos visto en el caso de los astures, a su vez divididas en gentilitas o familias, clanes que extendían sus lazos de parentesco más allá de los hoy en uso.

Los celtas leoneses conocieron, desde el año 500 a. C.. a los fenicios,cartaginesas y griegos

 

FENICIOS, GRIEGOS , CARTAGINESES Y ROMANOS

 

Respecto a los griegos, como respecto a otros pueblos anteriores (egipcios, atlantes) no existen más que conjeturas sin pruebas fehacientes. Parece que los nombres del pueblo de Litos y del río Tera son de origen griego. También se dice que los fenicios comerciaban con la púrpura y excavaron las primeras minas de estaño en el oeste leonés. Los productos leoneses que atrajeron a colonizadores y conquistadores fueron el plomo, el estaño, el lino, la lana, la variscita y el oro.

En cuanto a los cartagineses, se sabe que Aníbal paso por tierras vetonas en el 220 a.C., concretamente por Helmántica y Arbocala (Salamanca y Toro). Tras este hecho se dio por dominada la península por este pueblo. El antiguo dicho "Quien tiene a Zamora es Señor de España" se basa sin duda en una razón estratégica ya conocida desde la antigüedad: los lugares ubicados entre Salamanca y Benavente, más o menos, delimitan esa zona crucial para el dominio peninsular: lo veremos luego en las guerras con Roma, en la Reconquista, en la Guerra de la Independencia.

 

Vencido Aníbal por los romanos, éstos intentaron tomar posesión de los territorios que nominalmente ostentaban los cartagineses.

El romano Lúculo sitia Intercatia, ciudad de los vacceos, pero no consigue tomarla, sino por la diplomacia y la alianza. Esta alianza se extiende a los vetones, pues Helmántica se adhiere al tratado de amistad con Roma. Sin embargo parece que, años después, en Ocellum (Zamora), ciudad que no se sabe bien si era vaccea o vetona, el pretor Galba provoca una matanza de indígenas. En el 151 a. C., la ciudad de Ocile (Fermoselle) se levanta contra Galba mediante una proclama de guerra.

En esta primera conflagración entre vetones y romanos surge un jefe de la tribu salaijó, nacido en Torrefrades, llamado Várate o Viriato. Como los romanos ocupaban ya el sur de la península, Viriato consigue unir a vetones y lusitanos, y, mediante la guerra de guerrillas primero, y luego en campo abierto, vence a ocho cónsules enviados por Roma: Vetilio, Plaucio, Unimano, Nigidio, Lello, Quincio, Serviliano y Cepión. Conquistado todo el cuarto suroeste de la península, Viriato es nombrado rey. Pero los romanos consiguen embaucar a unos celtiberos, según la tradición llamados Ditalco, Audax y Minivio, aliados momentáneamente con el nuevo flamante rey, y le asesinan cerca de los Toros de Guisando (Ávila). Muerto Viriato, los celtas vuelven a desunirse y los romanos ocupan aún con algunos problemas lo que hoy es Extremadura y parte de la meseta (año 139 a.C.).

A partir del 133 a.C., tras la toma de Numancia (que según todos los indicios estaba en Soria, aunque aún muchos siguen opinando que se encontraba en Zamora), los romanos intentan dominar definitivamente a vetones y lusitanos, entre Tajo y Duero, y, a los vacceos del norte del Duero. Estas campañas alcanzan su culminación entre el 72 y el 49 a.C. Todo el territorio conquistado (la mitad sur y este del actual País Leonés) se incluye en la provincia llamada Hispania Ulterior, con capital en Corduba (Córdoba). Los romanos se titulan "dueños de Hispania", pues están a punto de dominar por completo la zona estratégica de que antes hablábamos. Es la época en que los lusitanos emigran en masa al norte de África.

Un nuevo ataque romano se dirigió contra los cántabros, desde Celtiberia. El pretexto fue un ataque cántabro-astur a los vacceos, aliados de Roma. Es cierto que las incursiones astures contra los vacceos eran frecuentes. Vencido el ejército cántabro, su caudillo Arreno es crucificado. Los últimos vadinienses (de Riaño) resistieron en Vérgida (Valde-burón).

Invaden luego los romanos el territorio astur por la brecha abierta al norte del Astura (Esla), tajando el país en dos mitades y tomando Medulio (Las Médulas). Sin embargo, algunas tribus se reorganizan en Cabrera y llegan hasta Brigaecium (Benavente), ya tomada por los romanos, que consiguen dar aviso a su retaguardia. Entonces, los últimos astures se refugian en Lancia. Las armas de esta ciudad, que la hicieron famosa en todo el mundo romano eran las lanzas (Roma no conocía las lanzas. sólo tenía las Tchanas, más largas, o las de los legionarios, más cortas).

La toma de Lancia constituye el fin de la llamada "Batalla del Esla", que duró más de 20 años y puso a la totalidad del territorio leonés bajo Roma. El Emperador Augusto en persona hubo de participar en estos hechos (del 40 al 16 a.C.). Y también con motivo de estas guerras, Augusto crea la Provincia Imperial, bajo jurisdicción militar de Lusitania, con capital en Emérita (Mérida), que incluye todo el actual País Leonés, Extremadura y Portugal.

En una segunda rectificación (del 16 al 7 a.C.) separa a los astures y galaicos de la Lusitania, más o menos por la línea del Duero, que pasan a depender de la Citerior, con capital en Tarragona, por razones de seguridad: no convenía tener juntos y tan lejos de Roma, en lugar tan estratégico, a tan formidables oponentes, astures y vetones. EN REALIDAD NO FUE LA CONQUISTA DE HISPANIA LO QUE COSTÓ 200 AÑOS A LOS EJÉRCITOS ROMANOS, SINO LA CONQUISTA DEL ACTUAL PAÍS LEONÉS. UNA VEZ TERMINADA ÉSTA, COMIENZA LA PAZ AUGUSTA,
y nace Cristo en Belén.

 

LEÓN ROMANO

 

Las divisiones administrativas que los romanos idearon respetaban en parte el estado racial anterior, pero adaptándolo a sus necesidades estratégicas y de abastecimiento a la metrópoli. Ya hemos dicho que la primera distribución efectiva, del año 7 a. C. ~ divide el actual País Leonés entre la Lusítania (capital Emérita=>Mérida) del Duero hacia el sur, y la Tarraconense (capital Tarraco=:>Tarragona), del mismo río hacia el norte y este. Se crea luego el Convento jurídico Asturicense (cap.Astúrica=>Astorga) para separar los territorios astures de los clunienses (castellanos), ambos al norte de la Tarraconense.

Los conventos jurídicos responden a la necesidad de establecer divisiones menores a efectos de administración civil (salvando las distancias y las enormes diferencias, algo así como autonomías). El de mayor arraigo, desde la época de Vespasiano (año 79) corresponde entre todos los españoles a este asturicense, donde las piedras miliarias (hoy los llamaríamos puntos kilométricos) se refieren a Astorga como centro de comunicaciones, y no a Roma ni a Tarraco. El legatus jurídícus es el magistrado regente del territorio. Los conventos desaparecen en la última época del imperio, con excepción de este asturicense, que continúa siendo necesario por diversas razones presumiblemente económicas (el Oro) y militares.

Las diócesis (que, como los conventos en esta época no tenian el significado religioso de hoy) era otras divisiones territoriales que surgieron con motivo de las guerras contra los celtas leoneses, por la fuerte personalidad de estos pueblos. Su función era financiera, judicial y militar. En época de Augusto ya hemos citado la de Gallaecia et Asturia, que con Claudio se dividió en tres conventos, uno de los cuales el ya citado asturicense. Lo que sería el gobierno militar estaba en manos del Pretor. que parece residió en Pretorion (=:>Bretó, al sur de Benavente).

También siguieron existiendo circunscripciones indígenas. Ya hemos citado en el País Leonés la de los vetones, cuya capital seguía siendo Salmántica (=>Salamanca), donde residía el prínceps o jefe de todos los clanes familiares. Un rasgo especial de estos vetones es la definición que hacían del territorio, por sus límites como ocurre hoy, y no por sus partes como era frecuente entonces.

Ciudades importantes que no son capitales, son Ocellum (=>Zamora), según Peutinger una de las más pobladas de Hispania, nudo importante de comunicaciones y comercio, semiautónoma, y Legio (=:>León) que se funda como campamento militar en el 68, a partir de la sublevación de vetones y astures contra Nerón y se llamó Legio Séptima Gémina Pía Felix. Hacia el año 70, Vespasiano concede a todas las ciudades leonesas el derecho latino, o leyes romanas (ius latfi minus).
Imperando Septimio Severo (año 193) se unifican nuevamente en un mismo convento astures y galaicos, devolviéndose también la actual Ávila al territorio vetón. Con Caracalla (año 217) se crea la Provincia Antoniniana (Astorga y Galicia), de mayor importancia política que el convento. Con Diocleciano (año 297) todas las provincias tienen el título de Imperiales. Con la época de crisis y las primeras invasiones comienzan a reunirse las asambleas de diócesis, llamadas concilios. En esos últimos momentos del Imperio, la capital efectiva de todo el País Leonés es Salmántica.

LAS INVASIONES BARBARAS

 

No es estraño que, con varios siglos de asiento latino más o menos pacífico y próspero, los naturales no aceptaran de buen grado la avalancha de acontecimientos y de pueblos que cayó sobre ellos. En el año 409, siendo Emperador Honorio, se rebelaron las legiones de Hispania al mando de Constante, yendo en ellas gran número de suevos, vándalos asdingos y alanos como soldados. La toma de Palantia por éstos, abrió el camino para las incursiones por toda la península en general, y por el País Leonés muy en particular.

Así, los SUEVOS se fueron asentando en la mitad norte, en el convento Asturicense y hacia la Gallecia. En un primer momento, al hallar resistencia, fueron muy violentos; destruyeron, por ejemplo, Lancia, que nunca más volvió a edificarse .

Los ALANOS, con Atace al frente, ocuparon la mitad sur del País Leonés, o sea la Vetonia.

Valia, rey de los visigodos, se dirigió entonces hacia la Lusitania y en una batalla en lugar cercano a Salamanca, mató a Atace, apoderándose de sus tierras. Los vándalos asdingos, que se habían asentado en Andalucía, se movieron también por la Vía de la Plata hacia el norte, ocupando casi todo el País Leonés y obligando a los suevos a refugiarse momentáneamente en la cordillera astúrica, rechazando a los visigodos hacia el este.

Puede decirse que el PAÍS LEONÉS FUE UNO DE LOS ESCENARIOS PRINCIPALES DE LAS LUCHAS BÁRBARAS EN HISPANIA, cuando aún el Imperio permanecía. Por culpa de estas luchas quedó muy maltratado.

 


EL PAÍS LEONÉS, ¿PERTENECIÓ A LOS SUEVOS?

Sí, y FUE UNA ZONA VITAL PARA ELLOS. El primer rey Suevo fue HERMENERICO, que salvó a su reino de los ataques godos y vándalos, pactando un tratado con Roma, que aún no había caído en poder de los invasores y mantenía su prestigio. RECHILA, su hijo, y REMISMUNDO, extendieron el dominio suevo a todo el País Leonés, y luego a todo el occidente peninsular, liquidando a los alanos y haciendo pasar a los vándalos a África.

Bajo RECCIARIO y TEODOMIRO, abrazaron los suevos el cristianismo, pero fueron vencidos en Astorga por Teodorico II, que con su hermano y sucesor, Erico, se hicieron dueños de la porción leonesa al sur de Salamanca.

Ciudades como Sabaria y Legio habían resistido todos los ataques invasores, mantenidas por nobles hispanorromanos (Coyanza -Valencia de D. Juan- había aguantado hasta que sitiados y sitiadores perecieron casi en su totalidad). Con lo que dentro del territorio suevo se mantuvieron territorios independientes o con suficiente autonomia para acuñar moneda propia. Tras la batalla de Astorga, los suevos decaen. Particularmente lenta fue la anexión de la zona autónoma de Sabaria (todo el centro del País Leonés, desde Salamanca a Benavente y de Sayago a Simancas) que mantiene su relativa independencia durante más de cien años y constituye en la opinión de algunos historiadores, el embrión de lo que luego será País Leonés.

En 585, LEOVIGILDO, rey godo, conquista todo el reino suevo, uniendo la totalidad de la península bajo su dominio. Esto fue posible porque en 576 Sabaria (¿Peñausende?) es arrasada, Zamora ve demolidas sus fortificaciones y León cae, aún sin perder su autonomía secular.

El último rey suevo, ANDECA, fue derrotado en Oporto y en Braga, el 585, como se ha dicho, quedando bien claro que el valladar defénsivo de los suevos había sido territorio leonés.

En lo religioso, la principal sede sueva fue Braga, donde se celebró concilio el año 408, asistiendo obispos leoneses (los de Astúrica, Legio, Salmántica y Sabaria). Santos leoneses de esa época son Gaugerico y Narciso

 

¿QUÉ HICIERON LOS VISIGODOS EN
TERRITORIO LEONÉS?

 


Durante el período visigodo, nuestro país fue dividido en las provincias de Asturia (territorio de los Astures). Aurariola (territorio de los godos, que abarcaba desde Villalpando a Cartagena) y Lusitania (territorio de vetones y lusitanos). Naturalmente, la Aurariola fue en esta época el centro de la historia peninsular.

Asturia se rebeló en 612, siendo sometida por Richila, general de SISEBUTO. Parece digno de mención que, después de la anexión de las ciudades autónomas, siguen ocurriendo intentos de separación (los astures)y surgen las guerras civiles godas, comenzando la decadencia económica de éstos: los visigodos hicieron mal negocio conquistando el País Leonés. Gran parte de los leoneses de aquella época se alían a VITIZA, destacando en esas luchas una mujer del país: la legendaria MARíA DE HAZAS, en Valderas, que prepara un arsenal de armas defensivo-ofensivas ante la anunciada invasión musulmana, a pesar de la orden vitiziana de quermarlas.

En el XI concilio de Toledo se demarcan las diócesis religiosas (Toledo fue el centro religioso y político de la Aurariola y de toda la península goda) que son bastante semejantes a las actuales. Con motivo del previsto avance musulmán se trasladan los restos del arzobispo toledano San Ildefonso a Zamora. Esta primacía de Toledo después de Braga, dará lugar a importantes fricciones en la época medieval entre los partidarios leoneses de una u otra sede. (Agravadas al sustituirse Braga por Santiago). En cuanto a la traslación a Zamora, algunos ven en esto la razón de que lo godo se reunifica en el País Leonés y el reino leonés es heredero de la monarquía goda, pero esto se piensa cuando ya el reino leonés estaba unido con otros (siglo XIII).

LLEGAN AL PAÍS LEONÉS LOS MUSULMANES

Los vitizianos se aliaron con los musulmanes, pensando que éstos, vencido su oponente don RODRIGO, les devolverían la corona. No ocurrió así, pues los recién llegados se reparten el territorio. Al norte del Duero se situaron los BEREBERES, procedentes del norte de África, que tomaron con facilidad las plazas desmanteladas por Vitiza en la última guerra civil goda, llamando al territorio Malacutia (¿Origen de la Maragatería?). Al sur se situaron los ÁRABES, EGIPCIOS y, SIRIOS al mando de MUZA, que entra en Salamanca en 712. La resistencia (había mayoría de vitizianos) fue prácticamente nula, no habiendo destrucciones ni matanzas. Sólo Benavente y Valderas fueron tornadas al asalto por Abdasis.

Posteriormente, todo el territorio del País Leonés entra a formar parte de la región llamada El Mereda, que abarcaba el occidente peninsular con capital en Mérida. El eje vital siguió siendo pues, la Vía de la Plata. La autonomía de Legio fue respetada por los musulmanes y, en general, las de todas las otras ciudades, exceptuando las tomadas al asalto. LOS MUSULMANES FUERON RECIBIDOS COMO POTENCIA DE OCUPACIÓN, PERO COMO MAL MENOR Y PASAJERO, DADAS LAS ESPERANZAS DE CIUDADES Y RAZAS DE CONSERVAR SU AUTONOMíA Y ESTATUS, E INCLUSO DE MEJORARLOS, PUES LOS MUSULMANES FUERON EN UN PRINCIPIO LOS MÁS TOLERANTES DE TODOS LOS INVASORES.

 

EL REINO DE ASTURIAS

 

Según algunos, la coronación de PELAYO tuvo lugar en territorios cántabros, dentro de la actual provincia de León. La batalla de Covadonga se habría dado al sur de Valdeón (según el P. Martino en Peña Velái, relacionando Velái con Pelayo). Para muchos, Pelayo no es continuador de los godos, sino príncipe elegido por los astures, y Covadonga, si ocurrió, fue en 722. Los musulmanes decían que Pelayo "reina sobre un pueblo nuevo". A este reino se le llamó Asturias.

LO QUE ES SEGURO EN EL INICIO DE LA MAL LLAMADA RECONQUISTA ES QUE LA INICIARON LOS ASTURES, LA PARTICIPACION GODA ES PROBABLE. Es decir, no existía, en principio, afán de unificar la península.

Los reyes astures o asturianos son poco conocidos y no muy relacionados con territorios leoneses: FAVILA, sucesor de Pelayo, muere en lucha con un oso; ALFONSO I establece la capital en Cangas de Onís y es en esta época cuando se dice que los Campi Gotorum, la llanura del noreste, queda despoblada tras la capitulación de las ciudades ante los musulmanes, sucediendo una época de sequias y hambres (751-756) y una campaña guerrera de Alfonso I (739-757). Alcanzan un mínimo poblacional las ciudades de Astorga, Toro, León, Zamora y Salamanca, desorganizándose la vida colectiva, ruralízándose todo el territorio.

Del 757 al 791 es verosímil que las campañas astures hicieran del País Leonés una tierra en guerra. Es el momento de FRUELA, AURELIO, SILO y MAUREGATO. Con VERMUDO I los astures o asturianos han ocupado los montes de León, pero son derrotados por HIXEM II en el Burbia. Tras la victoria de Lutos (Narcea) los musulmanes se retiran y una expedición astur llega hasta Lisboa (796). Desde el 791 al 842, Asturias se relaciona con el Imperio de Carlomagno.

 

ALFONSO II El Casto traslada la capital a Oviedo. Sabemos que además, posee un palacio en Zamora ("Olivares iuxta Palatium nostrum") así que esta ciudad había sido conquistada y la despoblación no había sido completa. Es, además, la época del legendario BERNARDO DEL CARPIO, que poseía un castillo cerca de Alba de Tormes. Durante el reinado de Alfonso II ocurren hechos cruciales. Primero, la gran ofensiva musulmana hacia el norte; luego la toma por este rey, ayudado por su sobrino Bernardo del Carpio, de Zamora y tal vez de Salamanca.

La existencia de Bernardo parece innegable, aunque no todas las hazañas que se le atribuyen son ciertas. Generaciones de leoneses vieron en este personaje el inicio de un movimiento secesionista de los leoneses respecto al trono asturiano. Como historia o como leyenda épica, la popularidad entre el pueblo leonés de este Bernardo es más que una simple anécdota: fruto de los amores de un mayordomo del rey con la princesa hermana de éste. Alfonso le toma a su cuidado, encerrando al padre en el castillo de Luna. Bernardo se debate entre la obediencia al rey y la piedad filial, solicitando repetidas veces la libertad del padre y retirándose a su castillo de Alba de Tormes. Alfonso accede tarde: cuando Bernardo corre a abrazar a su padre al alcázar de Zamora, lo encuentra muerto. NO DEBE ESCAPÁRSENOS LA SIMBOLOGíA DE ESTE CANTAR DE GESTA: LOS LUGARES PERTENECEN AL PAÍS LEONÉS, BERNARDO DECIDE HACER RESPETAR SU PROCEDENCIA Y PIDE LA LIBERTAD PARA EL PADRE. Nosotros pensamos que los leoneses, desde Luna a Alba, por razones que ignoramos, deseaban liberarse del pacto astur-godo.

 

RAMIRO I y ORDOÑO I consolidan la línea de Duero. León (repoblada en 856) y Astorga (en 854) son ya ciudades de relativa importancia, como lo demuestra su repoblación con montañeses, gallegos y, mozárabes del sur. ALFONSO III, llamado El Magno, reside ya de hecho en León y repuebla Benavenente, Zamora (893) y Toro (900) con omañeses, gallegos, asturianos, mozarabes y aragoneses. Alfonso III ve plantearse los primeros grandes problemas de la monarquía o corona leonesa: por un lado, la imposibilidad de que el País Leonés forme reino diferenciado, por otro, la creciente influencia de lo godo mediante la oleada de mozárabes que viene a poblar el país, lo cual anula al celtismo autóctono, sin olvidar la inmersión en un juego de herencias, feudalizaciones, matrimonios, influencias con Navarra, Castilla, Francia... y la tensión norte-sur.
En resumen, las aspiraciones leonesas de autonomía o independencia no se colman con la nueva ubicación de la corona en la ciudad de León puesto que nacen del triángulo Astorga-León-Salamanca, citado anteriormente

 

¿CÓMO NACE EL REINO DE LEÓN?

Con GARCÍA I, la frontera del Duero es sustituida por la del Tormes, siendo repoblada Salamanca. Todas las repoblaciones se han hecho con hombres libres, lejos del sistema feudal, por el sistema de la toma regia directa o la presura, sobre lugares, anteriormente poblados y no del todo abandonados.

Estas repoblaciones con gentes ajenas a lo leonés desmienten tal vez la teoría de unas aspiraciones independentistas leonesas. Puede que, en un primer momento, la capital se traslade, simplemente, por un auténtico afánde reinstaurar la monarquía goda y este traslado piensen los goticistas que será otro avance provisional hacia Toledo. En este caso, lo astur quedaría de nuevo, marginado.

Con Ordoño II, la capital de la corona está definitivamente en León, pero además del País Leonés, abarca Asturias y Galicia, que se extiende a ambos lados del Miño, hasta el Duero, germen de Portugal, pero sin duda lo más conflictivo de esta corona va a ser la meseta, al este, hasta las estribaciones de la cordillera ibérica, un pueblo cuya raza no es la misma que la de los demás leoneses: es Bardulia, Autrigonia o, después Castilla, una mezcla de culturas e influencias, un pueblo de gentes belicosas, sin leyes escritas, que no tiene nada que ver con el celtismo leonés, gallego, asturiano o portugués y que luchará siempre por separarse de la corona leonesa.

 

ORDOÑO II, primer rey de León aclamado como tal por una asamblea de magnates y prelados, sucede a su hermano García, muerto en Zamora el 19 de enero de 914. En 916 hace frente a una expedición de Abd el Rahmán III, siendo ayudado en la victoria de Gormaz por el rey de Navarra. Se cuenta que los leoneses colgaron la cabeza del caudillo vencido en la puerta de la fortaleza, como era costumbre celta. En 918 se da una nueva batalla en Mitonía (¿Medina del Campo?) y en 920 se pierde Gormaz. En una expedición de ayuda a Navarra, cae prisionero el obispo de Salamanca, Dulcidio. En 922 los castellanos inician su primera rebelión separatista, pero son dominados. Parece que a los leoneses sólo les interesaba Castilla como nexo de comunicación con el resto de Europa.

FRUELA II, a la muerte de su hermano Ordoño, desplaza a los hijos de éste y se corona, en 924. Destierra al obispo de León, Fruminio, y se vuelve impopular. Según Pelayo de Oviedo, murio leproso en 925. Su hijo, Alfonso Froilaz, no fue reconocido y ocuparon el trono sus primos, con la ayuda de Sancho Garcés de Navarra. El mayor de los hijos de Ordoño reinó en Galicía, y el segundo en León. (Por tanto, ya entonces se distinguía muy bien lo que eran León, Galicia y Castilla. Y no parece que estuvieran a gusto unidas.

ALFONSO IV, segundo hijo de Ordoño II, unifica los reinos a la muerte de su hermano (929), pero impresionado por la muerte de su mujer, ONECA, se hace monje en Sahagún, abdicando en su hermano Ramiro. Poco después, arrepentido, se proclama de nuevo rey en Simancas (931) aprovechando que Ramiro sitia Toledo, Ramiro regresa, toma León y saca los ojos a todos sus oponentes. De estos hechos se deduce que los reyes leoneses buscaban la unidad y mayor extensión de sus coronas, sin importarles demasiado los pueblos que las formaban.

EL REINO DE LEÓN SE FORMÓ, PUES, COMO UN SIMPLE TERRITORIO DENTRO DE LA CORONA LE0NESA, aunque fuera el central y donde estaba ubicada la capital, lo que le hizo parecer como el reino opresor de los demás y el unifcador, y padecer todas las luchas y problemas de identidad de la corona. Algunos piensan que, más por identidad, se formó por esclusión de los limítrofes, más porque no era que por lo que era, EN LAS LUCHAS CIVILES LEONESAS TUVO NO POCO QUE VER LA DIVERSIDAD DE TERRITORIOS QUE COMPONIAN LA CORONA.

RAMIRO II, impetuoso y enérgico hasta la crueldad, continúa la expansión de la corona leonesa y las repoblaciones, aliandose con Navarra contra Abd el Rahmán, conquistando fugazmente Madrid e interviniendo en Zaragoza. Vence estrepitosamente al califa en el Foso (La Maya, cerca de Salamanca, en 939). Los castellanos, al mando de Fernán González se rebelan de nuevo y de nuevo son vencidos y apresados. Buscando la paz, Ordoño, hijo de Ramiro, casa con la hija de Fernán, que es liberado. Ramiro muere en León, después de tomar Talavera (951). Durante este reinado acontece el terremoto de 940 muy devastador en casi todo el País Leonés. Ramiro repobló Salamanca y Ciudad Rodrigo con mozárabes, gallegos, toresanos, vascos, zamoranos, portugueses y aragoneses.

AFIANZAMIENTO DEL REINO DE LEÓN

 

EN EL SIGLO X COMIENZA A FORMARSE LA CORONA LEONESA, Y DENTRO DE ELLA EL PAÍS LEONÉS COMO UNA DE LAS PRIMERAS NACIONALIDADES HISTÓRICAS EUROPEAS. ES RASGO PRINCIPAL DEL PAÍS LEONÉS en este momento LA DISPARIDAD DE RAZAS, CREDOS, OPINIONES E INFLUENCIAS, CON EL TELÓN DE FONDO DE UN CELTISMO NUNCA OFICIALIZADO, Y BASÁNDOSE EN EL MOZARABISMO.

 

A poco de subir al trono el sucesor de Ramiro II, llamado ORDOÑO III, su hermanastro Sancho intenta destronarle. Sancho es nieto de la reina Tota de Navarra y le apoya Fernán González. Ordoño derrota a todos cerca de León y Sancho huye, mientras Fernán es apresado de nuevo y Castilla sometida, Ordoño tiene que someter también a Galicia y ataca Lisboa (955). Muere en Zamora en 956. Triunfan con Ordoño lo mozárabe y la idea unionista goda. También se AFIANZA COMO NUCLEO PRINCIPAI. DE LA CORONA EL PAÍS LEONÉS

El hermanastro SANCHO I El Craso (Gordo) sucede a Ordoño. Su carácter y su obesidad le hacen impopular. No es capaz de dominar a los castellanos, ni de enfrentarse a los musulmanes alentados por Castilla (957) yendo a refugiarse en Pamplona, con la abuela Tota. Los magnates leoneses, influenciados por la tradición electoralista goda, caen en el error de proclamar nuevo rey al nieto de Fruela II, llamado ORDOÑO IV, el Jorobado. Este resulta perverso, adulador y cobarde, no poseyendo dotes, de gobierno, Casó con Urraca, hija de Fernán González. Mientra, tanto, Sancho el Craso ha conseguido curar su gordura gracias a un judío cordobés y con la ayuda de los VELA (familia leonesista, antagónica de Fernán González), junto con los musulmanes a los, que se alía, expulsa a Ordoño IV, que se refugia primero en Asturías, luego en Burgos y por último en Córdoba, muriendo poco después. Tras esta guerra civil, Sancho I auspicia una coalición cristiana contra Córdoba, recuperando alguna plaza castellana y volviendo a la política mozarabista. Domina también a Galicia, pero el conde Gonzalo, de ese país. le envenena con una manzana.

ELVIRA, regente en la minoría del sucesor, introduce prudentes reformas legales, añadiendo una costumbre leonesa (la igualdad femenina) a la legalidad gótica, Contribuye así a

 

INCREMENTAR EL PESO DE LO CELTA.
RAMIRO III, rey desde 966, hace frente a los ataques NORMANDOS en Galícia. Envía un ejército al mando del conde Guillermo, que incendia las naves enemigas. En 975 fracasa en el intento de tomar Gormaz y pierde Zamora ante los musulmanes, en 981. Tuvo el apoyo de los castellanos, pero por ello, y sobre todo por la pérdida de Zamora, el pueblo leonés no lo quiso. El obispo Pelayo le llama hipócrita y soberbio, mientras el obispo de Astorga, el cronista zamorano SAMPIRO, fuente de la mayor parte de los datos históricos de estos tiempos, le tacha de inmaduro e ignorante. La pérdida de Zamora le desacredita en toda la corona: los condes gallegos se rebelan en 982 y, tras la indecisa batalla de Portillo Arenas, se refugia en Astorga, donde muere.

VERMUDO II El Gotoso, firma una paz con Córdoba. por la que los musulmanes le restituyen Zamora y se domina a los leoneses insatisfechos a costa de vergonzosas condiciones (el famoso tributo de las Cien Doncellas", que había que enviar a los cordobeses anualmente y sirvió a Gounod para escribir su ópera "El Tributo de Zamora"). Viendo la debilidad real, los gallegos se sublevan de nuevo y piden apoyo a Almanzor, quien conquista Coimbra y ataca León, teniendo que refugiarse Vermudo en Zamora (988). La ciudad de León y los principales monasterios son incendiados y Zamora, al fin, tomada y demolida. Astorga y Santiago son saqueadas salvajemente. Vermudo pudo obtener al fin una tregua, pero murió en el Bierzo, en 999. Según Sampiro, era Vermudo prudente y confirmó en gran parte el código de Bamba. La debilidad del País Leonés en este reinado, sin duda influida por las supersticiosas predicciones del milenio y la pujanza militar de Almanzor, dejaron al país en ruinas.

 

ALFONSO V El de los BUENOS FUEROS, es ungido sin elección, afianzándose desde este momento el sistema hereditario. Consigue vencer a Almanzor (Calatañazor) y se inclina hacia Galicia y el celtismo, casando con la hija de su asesor, el conde MENENDO, que tal vez por ello fue asesinado. Sufrió la hostilidad de los castellanos y en 1016 hizo frente a los NORMANDOS. En 1017 (o en 1020) otorga fuero a la ciudad de León, con algunos generales para toda la Corona, que es modelo para los FUEROS posteriores y se inspira claramente en IDEAS CELTOGERMÁNICAS, concediendo un valor preferente a lo religioso.

SE DISTINGUE CON ELLO DE LA ORGANIZACION POBLACIONAL Y JURÍDICA CASTELLANA, que es autónoma y oral en esos momentos. En 1028 ataca a los musulmanes y muere sitiando Viseo. Realizó una gran labor reconstructora apoyándose en Galicia (el País Leonés estaba prácticamente desecho) y sentó las bases del DERECHO LEONÉS, apoyado en el godo-romano, pero distinto por sus añadidos célticos, con lo que ahondó las diferencias entre el País Leonés y Castilla, afianzando las peculiaridades leonesas.

 

VERMUDO III soporta la tutela de Urraca de Navarra, permitiendo al rey de ese país, Sancho, intervenir en la política leonesa. Sancho fomenta las discordias gallegas y ocupa en favor de Castilla las comarcas entre Cea y Pisuerga, siempre en litigio entre leoneses y castellanos. No contento con esto, ataca Zamora, sabiendo que esta ciudad es esencial para el País Leónes, aprovechando que está en vías de reconstrucción, y luego Astorga, entrando en León en 1034. Vermudo las recupera al año siguiente, y trata de recuperar también las comarcas del Cea. El últitno conde de la Castilla autónoma, don García, muere en León. asesínado por los Vela (la ya citada familia leonesista).
Entonces rige los territorios castellanos el hijo segundo de Sancho de Navarra, Fernando. A éste se enfrenta Vermudo en TAMARóN, siendo vencido y muerto en batalla.

SANCHA, hermana de Vermudo, está casada con el vencedor. FERNANDO I se corona rey en León, pero es navarro y favorece a los castellanos, a quienes gobernaba ya antes.

De modo que es mal visto por la nobleza y, el pueblo leonés. Introduce ideas europeístas y afianza las fronteras leonesas por el sur, por lo que el pueblo termina aviniéndose. Durante su reinado se celebra el Concilio de Coyanza y se continua la labor de recontrucción. Las enemistades visibles y patentes entre castellanos, gallegos y leoneses, impulsan a Fernando al reparto de la herencia, siguiendo la constumbre patrimonial navarra. El primogenito Sancho heredará Castilla (León es un acapto, tierra conquistada, y no puede ser colocado en primer lugar); Alfonso, León y Asturias, Garcia, Galicia, Urraca y Elvira reciben el señorío de los monasterios, que gobernarán desde Zamora y Toro. Para este reparto se acogió e las leyes navarras, como es evidente, ya que la ley goda prohibía la división del patrimonio. Fernando I muere en León en 1065.

DE ALFONSO VI A ALFONSO VII

 

ALFONSO VI, enfrentado con la ambición de su hermano mayor, Sancho de Castilla, es vencido en Llantada (1068) y tras la batalla de Golpejara (1072) que fue indecisa, por incitación de Rodrigo Díaz, luego llamado el Cid castellano, Sancho ataca el campamento leonés mientras duermen y Alfonso se refugia en Toledo.

 

Urraca, hermana de Sancho y de Alfonso, defendiendo los intereses de la corona leonesa, se hace fuerte en Zamora, que es sitiada por el ejército castellano. En Zamora están todos los que no quieren que León y Castilla permanezcan unidos bajo Sancho. Si hacemos caso a los romances, URRACA ES UNA CLARA DEFENSORA DE LA MENTALIDAD CÉLTICA (igualdad entre hombre y mujer) Y DEL PAÍS LEONÉS. Por esto en el Romancero, Urraca no suele ser bien tratada. Ella pronuncia las palabras "AFUERA,AFUERA; RODRIGO EL SOBERBIO CASTELLANO", grabadas en una puerta de la muralla de Zarnora que lleva el nombre de la reina. Tras un asedio de cinco meses. EL HÉROE BELLIDO DOLFOS MATA AL REY DE CASTILLA ANTE LOS MUROS DE ZAMORA. No vamos a entrar en si fue con engaño y por la espalda o no: se trató de un ardid guerrero, como el del caballo de Troya o la historia de Judith en la Biblila. Precisamente, Víctor Hugo en su libro "Los genios" compara el cerco de Zamora con el de Troya. Y, en verdad, existieron bastantes similitudes.

 

Alfonso VI conquista La Rioja, a costa de Navarra, y Toledo a los musulmanes que le acogieron. Este es un detalle en su contra, y el rey de Sevilla pide entonces auxilio a los ALMORÁVIDES, que vuelven a invadir la península desde el norte de África y derrotan a los leoneses y castellanos en Sagrajas y en Badajoz. El Cid conquista Valencia efímeramente, pero las enemistades entre castellanos y leoneses se afianzan. El conde ANSÚREZ funda Valladolid, como ciudad de defensa de los leoneses frente a Castilla. Ansúrez es enemigo personal del Cid, pero Valladolid pasará pronto a manos castellanas. Cuando los almorávides vuelven a derrotar a Alfonso VI en Uclés (1108) y muere en esta batalla el heredero, defendido hasta el fin por su ayo leonés que cae con él, los castellanos acusan a este ayo de traición. Pero ALFONSO LLORA A SU HIJO CON PALABRAS LEONESAS. Más tarde, INSTITUYE LA LITURGIA ROMANA, que es un mazo contra el rito mozárabe leonés, y la LETRA FRANCESA, que muestra la creciente influencia de Francia en la península. Se inicia el APOGEO DEL CAMINO DE SANTIAGO. El primer obispo de Salamanca es también francés (Jeróme, que parece fue acompañando al Cid) y en las pueblas o nuevos barrios de las ciudades leonesas se cuentan ingleses, junto a los franceses de Poitu, Périgueux y Bourgogne, e incluso aragoneses.

A la muerte de Alfonso VI, le sucedió URRACA. su hija, sobrina de Urraca de Zamora, en 1109. Casada con Raimundo de Borgoña, afianza la influencia francesa en el País Leonés. Sus segundas nupcias con Alfonso de Navarra y Aragón, fueron un fracaso personal y causaron un auténtico caos. El heredero de su primer matrimionio, coronado rey en Galicia en 1111, se impone sobre las aspiraciones del navarro, con el apoyo del clero del País Leonés, en Tábara, en 1126. Es ALFONSO VII. el Emperador, que consigue acabar con las luchas civiles, declarándose EMPERADOR en LEÓN, en 1135, sobre Castilla, Galicia, Asturias y León, de hecho, y sobre Cataluña, Aragón, Portugal, Navarra, Languedoc y Provenza de derecho, estos últimos en el, aún hoy, denominado GOLFO DE LEÓN.

 

Por las entrevistas de RICOBAYO y las VISTAS DE ZAMORA, de 1142, se INDEPENDIZA PORTUGAL, mientras Cataluña se une por matrimonio con Aragón.

 

FERNANDO II

 

FERNANDO II comenzó siguiendo la idea imperial de su padre, ocupando Segovia y Toledo y titulándose por primera vez "rey de los españoles", pero su intento no prosperó.Solucionó los problemas de límites con Portugal (en Pontevedra, en 1165) y con Castilla (Tratado de Fresno-Lavandera, 1183). Hizo tributario al rey de Badajoz y la presencia de los portugueses ante esta ciudad desencadenó una guerra con Portugal, de la que León salió vencedor (1166). Sin embargo, acudió en favor de los portugueses para defender Santarém, logrando también la victoria (1184). Fue llamado El Noble. Repobló y concedió fueros a muchas ciudades (Ciudad Rodrigo, Benavente, Villalpando ... ). Cambió los nombres de algunas ciudades (de Malgrad a Benavente, de Coyanza a Valencia) y dio fin o inició innumerables obras públicas, favoreciendo a la Iglesia y a las nacientes órdenes Militares.


Hubo, al principio de su reinado, dos rebeliones de burgueses en las ciudades. Zamora lo hizo contra los nobles foráneos (Gómez Álvarez de Vizcaya y Ponce de Cabrera) en el "motín de la trucha". Se dice que por causa de ciertos privilegios de los nobles en el mercado, los burgueses quemaron vivos a muchos de ellos en la iglesia donde estaban reunidos. La ciudad, que era una de las más activas de la Europa de la época, quedó momentáneamente colapsada y el rey y el Papá hubieron de perdonarla, pues el Concejo amenazó despoblarla si había represalias. Este hecho dio como resultado la ABOLICIÓN DE CIERTOS PRIVILEGIOS SEÑORIALES Y LA PARTICIPACIóN DE LOS BURGUESES EN LA POLíTICA CIUDADANA, CON GRAN PROTAGONISMO. Salamanca se rebeló poco después contra el rey, al mando de NUÑO RAVIA, porque había mermado los territorios del concejo para engrandecer a Ledesma.

Las tropas reales, esta vez con la ayuda del concejo de Zamora, vencieron a los rebeldes. Este hecho pone de manifiesto la gran pujanza de las ciudades y sus burgueses, ya en este momento. Salamanca era la única ciudad leonesa que tenía un sistema concejil más semejante al castellano que al leonés; este hecho no debía ser bien visto ni por el rey ni por las otras ciudades. A partir de este reinado los fueros nuevos de las ciudades se escribirán en leonés (los de Salamanca, Ledesma, Alba de Tormes, Zamora...).

El rey Noble murió en Benavente en enero de 1188. Se había casado tres veces. De su primer matrimonio con Urraca de Portugal tuvo al heredero, Alfonso IX. Pero en su tercer matrimonio con Urraca López de Haro, castellana, hija del señor de Vizcaya había tenido al infante Sancho, que los castellanos querían hacer reinar en León, y para ello invadieron el País Leonés y sitiaron Coyanza (Valencia de Don Juan.).

 

ALFONSO IX

ALFONSO IX, coronado por los obispos de Astorga, Zamora, León, convocó una Curia Extraordinaria. a la que por primera vez asisten los burgueses con un cuaderno de peticiones. Con esta Curia se consiguió que las ciudades se aliaran con su rey contra el enemigo castellano, pero sobre todo NACIÓ LA CARTA MAGNA LEONESA.


El largo reinado de este monarca nacido en Zamora se caracteriza por la rivalidad con Castilla, las casi constantes guerras y una gran labor cultural, económica, política y territorial. Suele decirse que este reinado COINCIDE CON EL MÁXIMO ESPLENDOR HISTÓRICO DEL PAÍS LEONÉS.


Repobló o terminó la repoblación de muchos lugares, concediendo o ampliando fueros (Toro, Salamanca, Zamora, Puebla de Sanabria) y no sólo en el País Leonés (Coruña, Llanes, Coria, Caceres, Mérida, Badajoz). Conquistó y pobló, como se ve, casi toda Extremadura, debiéndose principalmente a este rey la existencia de la citada región.

Otro hecho de primera magnitud fue la FUNDACION DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA, para evitar que los leoneses fueran al estudio de Palencia, que estaba en manos castellanas ( 1218).

Debido a la enemistad con Castilla, León fue el único reino de la península que no participó en la batalla de las Navas de Tolosa.

Terminó la edificación de un sinfín de iglesias y catedrales, murallas, puentes, etc. En esta época se acuñan ya normalmente maravedís en las principales ciudades leonesas, no precisando nuestra economía de modelos ni apoyos extranjeros.

En 1230 la Orden de Santiago repuebla el sur de Extremadura y el norte de la provincia de Huelva. Si en el límite entre León y Castilla los nuevos pueblos se apellidan "de la frontera" (p. ej Zorita de la Frontera, junto a Peñaranda de Bracamonte) en el sur lo son "de León" (Segura de León, Arroyomolinos de León, etc.). EN EL MISMÍSIMO ROCÍO SE OYE AÚN HOY LA CHIFLA y TAMBORIL LEONÉS.


Murió Alfonso IX en Villanueva de Sarria, camino de Santiago. También en su reinado se inaguró aquel famoso Pórtico de la Gloria. Como iba camino de Compostela, allí le enterraron. Había dejado como herederas a sus hijas del primer matrimonio con Teresa de Portugal, Sancha y Dulce, bajo la promesa de la Orden de Santiago de defenderlas contra las aspiraciones de su hermano Fernando, hijo de Alfonso IX y su segunda esposa, Berenguela, que era ya rey en Castilla.

 

CUADRO CRONOLÓGICO DE LOS REYES DE LEÓN
HASTA 1230

 


Nombre Duración del reinado Observaciones

Garcia I 910-914 Capitalidad oficial Oviedo
Ordoño II 914-924 Capitalidad oficial León
Fruela II 924-925
Alfonso IV El Monje 925-931
Ramiro II 931-951
Ordoño III 951-956
Sancho I El Craso 956-966 Interregno de Ordoño IV El Malo
Ramiro III 966-985 Guerra por Castilla, Crónicas de Sampiro
Vermudo II El Gotoso 985-999 Ataques de Almanzor
Alfonso V El de los Buenos fueros 999-1028
Vermudo III 1028-1037 Derrota contra Castilla
Fernando I 1037-1065 Separación de Castilla a su muerte
Alfonso VI 1072-1109 Guerra y unión con Castilla
Urraca I 1109-1126 Unión y separación con Aragón
Alfonso VII El Emperador 1126-1157 Separación de Castilla Y de Portugal
Fernando II El Noble 1157-1188 Inicio catedrales. órdenes militares
Alfonso IX 1188-1230 Cortes. Universidad. Extremadura

La Corona de León, mejor que el Reino de León, abarcó a Asturias, de la que no se separó nunca; Galicia, que estuvo separada sólo en tiempos de García I; Portugal, que se separó definitivamente en tiempos de Alfonso VII; Castilla, que siempre pugnó por separarse o por ejercer su poder sobre León, estando separada con Fernando II y Alfonso IX, y Extremadura, que fue conquistada casi en su totalidad por Alfonso IX, además del núcleo del Reino, o País Leonés.
Después de Alfonso IX, la corona de León y el reino de León en particular, se unieron a la corona de Castilla, no al reino de Castilla. La corona de Castilla en aquellos momentos contaba con el País Vasco y los reinos de Castilla y de Toledo.

Algunos autores al llegar a 1230 y al reinado de Fernando III como rey tanto de Castilla como de León pretenden finalizar con ello la historia de León como entidad política y de identidad propia. Es este uno de los "¿¿ERRORES??" más frecuentes con los que nos topamos diariamente. A partir de este momento León pasaria a convertirse en un "territorio castellano" simplemente por cuanto se encontraba en la Corona de Castilla situación en la que también se encuentran Galicia, Asturias, Extremadura, Andalucia, Murcia y el País Vasco y que curiosamente no se aplica el "¿¿ERROR??".

A PARTIR DE ESTE CAPÍTULO DEMOSTRAREMOS LA FALSEDAD DE TALES AFIRMACIONES

La lengua astur-leonesa

LA "LLINGUA" DE LOS LEONESES

 

Hablar hoy de la existencia de una lengua propia de en la tierra del Reino de León, suena a algunos de sus habitantes como una afirmación grotesca, casi a un juego de niños, una infantil práctica de imitación de la situación de otras zonas de las Españas como Cataluña, el País Vasco o Galicia. Es como si en la lucha por tener "más identidad", de significarnos en el campo político, nos lanzásemos a una desafortunada "invención" de situaciones extrañas e impropias de nuestra tierra.

Pero lo cierto es que si hoy una gran parte de la población leonesa desconoce la verdadera situación lingüistica del Reino de León, no es por que no se haya demostrado científicamente la existencia de una modalidad lingüistica diferente del castellano en las tierras leonesas, o porque los hablantes de ella no tengan conciencia clara de su peculiaridad lingüistica. El motivo principal es que la mayoría de la población leonesa es actualmente monolingüe en castellano, frente a la situación de principios de siglo XX donde cerca del 90 por ciento de la población usaba habitualmente el leonés. Un segundo motivo es que esta población utiliza en el castellano que habitualmente emplea, todo tipo de giros, préstamos y léxico procedente del leonés, haciendolos propios y no advirtiendo que no serian entendidos por un hablante normal de castellano. De este modo cuando estas personas oyen hablar leonés, perciben algo parecido a lo que ellos mismos hablan, pero sólo les llama la atención aquellas cuestiones que se escapan a su compresión, desarrollando la idea de que en tal o en cual sitio, simplemente "hablan mal" o " medio gallego".

Y es que otra de las razones de la desidentificación de los leoneses con su lengua autóctona es que, en las últimas décadas, la educación castellanista recibida por nuestras gentes ha desarrollado la falsa idea de que todo "lo que se hable raro" en León, si no es castellano, simplemente se trata de gallego.

Este ejercicio irresponsable no tiene ninguna base científica como veremos. Lo cierto es que la lengua de amplísimas zonas del Reino de León no se caracterizan precisamente por los rasgos morfológicos y sintácticos del gallego.

La percepción de científicos y estudioso de la singularidad lingüisticas de amplias zonas situadas entre Castilla y Galicia es muy antigua. Existen referencias literarias muy

abundantes sobre la "rusticidad" y peculiaridad de las hablas populares de Asturias, León, Salamanca y Zamora desde el siglo de Oro, llegando incluso a contituirse en un verdadero recurso literario la utilización del leonés en las obras castellanas.

En el siglo XIX investigadores como Morel Fatio, Gessner o Hanssen se acercarían con interés al sistema lingüístico de estas zonas, en otro tiempo solar original de todo un Estado medieval: El Reino de León: Algunos otros como Erik Staff, de la Unibersidad de Uppsala, investigarían a través de la documentación, su situación medieval, y otros, como el portugués Leite de Vasconcellos, llegaría a descubrir la perviviencia de su dialecto más meridional nada ,más y nada menos que en las tierras portuguesas de Miranda do Douro.

Sin embargo no sería hasta Menendez Pidal, cuando la ciencia aplicaría de un modo definitivo una visión de conjunto al diasistema asturleonés. El famosísimo investigador, descubridor del Cantar de Mio Cid y autor de innumerables trabajos de historia y filología, publicaría en 1907 un extenso artículo en el que aportaba una visión de conjunto sobre las hablas del antiguo Reino de León, y en el que consagraba una expresión de origen erudito para referirse a la lengua autóctona de este territorio: el dialecto leonés.

El trabajo de Menéndez Pidal despertó el interés de multitud de filólogos, etnógrafos, historiadores y eruditos locales que se lanzaron a la descripción de las hablas de cada valle y montaña. En ocasiones, tal carrera llevaba a la búsqueda en cada lugar de aquello que no estuviera recogido en nigún otro trabajo ni vocabulario, lo que contribuyó a alimentar la idea de excesiva heterogeneidad dialectal.

Los trabajos de Fritz Krüger, lingüisticos y etnograficos, "El habla de Babia y Laciana" de Guzmán Álvarez o los de Concepción Casado sobre Cabreira, podría mencionarse dentro los de orientación científica, pero también surgieron otros como "Cuentos en dialecto leonés" de Caitano A. Bardón o "Entre brumas" de José Aragón y Escacena, en los que la literatura pretendía servir a la descripción de la lengua de estas tierras.

 

¿POR QUE DECIMOS QUE EXISTE UNA LENGUA DIFERENTE?

 

Si decimos que el leonés es diferente, un sistema lingüístico autónomo, es porque no depende de ningún otro y porque utilizando un método contrastivo podemos llegar a su diferenciación.

Logicamente esta diferenciación no nos será de momento productiva si la establecemos frente a lenguas habladas a miles de quilómetros como el rumano, aunque el metodo que empleemos nos llevará a las mismas conclusiones respecto al rumano que respecto al castellano, gallego o catalán.

De entrada tenemos que decir que todas estas lenguas tienen en común el tratarse de lenguas romances, es decir, ser sistemas evolucionados del latín. De este modo las diferencias se encontrarán en cómo cada una de ellas transformó el latín impuesto por las legiones romanas en un amplísimo territorio europeo.

La evolución podria ser diferente en el plano fónico, pero también en los planos morfológico, sintactico y, cómo no, léxico: Así por ejemplo, para la formación del comparativo de superioridad la distinción entre algunas de las lenguas romances se encuentra en la diferente elección entre dos palabras latinas de igual significado. Rumano, catalán, castellano y gallego-portugués (lo que en ocasiones se denomina como Romania martinal) tomaron la partícua "magis" llegando a las formas "mai", "mes", "más", "mais" respectivamente, mientras que el italiano y el francés (la Romania central) serían continuadores del término "plus" llegando a las formas "più" y "plus".

Como podemos ver, además de la elección de una y otra forma, cada idioma transformó la palabra original modificaando sustancialmente su pronunciación. Esa marca, ese "trazo lingüístico", esa forma casi matemática, con la que una lengua transforma un grupo fónico del latín de una forma que la distingue frente a las otras es lo que deberíamos buscar para encontrar las diferencias más profundas.

De este modo para trazar, por ejemplo, la distinción entre el leonés y el castellano veríamos como del original latino "facere", el castellano se caracteriza por eliminar la pronunciación de la "f-" como en todas las palabras latinas con la misma condición, es decir tener en posición inicial de palabra una "f-". Frente a ello, el leonés, como otras lenguas romances, conseva la "f-" diciendo "facer".

Otro caso sería cuando una palabra latina presenta lo que se denomina un grupo -li-, como "mulierem" (mu-li-erem). El castellano llega en este caso a una "-j-" (mujer), mientras que el leonés tentrá una "-y-" ( muyer).

La suma de uno, otro y otro trazo lingüístico, oportunamente representados sobre el mapa, los últimos puntos donde la solución deja de ser una en concreto y pasa a ser otra, nos dibujaría profundas fonteras lingüísticas que aislarían los territorios donde se habla leonés, castellano o catalán.

Frente al gallego, también marcados trazos lingüísticos, diferencian al leonés. Como vimos hace un momento, el leonés, el gallego y otras lenguas romances mantendrían la "f-" latina frente al castellano. Sin embargo gallego y leonés se diferencian en el tratamiento de determinadas vocales del latín.

El idioma de Cicerón, poseía una distinción entre vocales largas y vocales breves, es decir que tenían un valor distintivo según su duración al pronunciarlas. Cuando una "o" o una "e", breves estaban en una posición tónica ("portam", "ferrum"), el leonés convierte estas vocales en diptongos: generalmente "ue" para el caso de la "o", y "ie" para el caso de la "e". De este modo se formarán las palabras "puerta" y "fierru" , frente al gallego, caracterizado por la adiptongación, que dirá "porta" y "ferro".

Como vemos los trazos lingüísticos pueden ser compartidos: en un caso leonés y gallego conservan la "f-", y en otro leonés y castellano diptongan, mientras que el gallego no. Pero sin embargo no simpre es así.

Un rasgo que distingue al leonés frente al gallego y al castellano, es el tratamiento que hace de la "l-" en posición inicial. Los idiomas vecinos no la modifican, mientras que el leonés, la palataliza, convirtiéndola en una "ll-". Así, del latín "lupum" y "larem", el gallego y el castellano llegarán a "lobo" y "lar", mientras que el leonés lo hará a "llobu" y "llar".

Estos trazos y otros muchisimos más, fueron los que Menéndez Pidal seguiría para la determinación del domino románico astur-leonés, y que sirven también para trazar los límites del dominio gallego-portugés, catalán, castellano, francés, etc... No obstante la situación en países como España es especialmente compleja. Al existir una lengua de prestigio, oficial de todo el Estado, ésta se superpone a todas las regionales, dificultando en ocasiones la determinación de fronteras lingüisticas.

 

¿SE HABLA EN TODAS PARTES IGUAL?

 

El mismo procedimiento que nos sirvió para determinar la frontera entre las lenguas nos serviría para marcar las diferencias entre dialectos .

Entendamos que un dialecto no es más que una variedad territorial de una lengua y que en consecuencia todas la lenguas están en realidad constituidas por un conjunto de dialectos.

Si tomásemos el castellano podríamos comenzar a realizar divisiones y divisiones en función de diferentes rasgos, aislando dialectos con mucha personalidad, frente a otros difícilmente distiguibles de la variedad literaria de esta lengua.

De este modo veríamos como el castellano tiene muchas formas diferentes de pronunciar la palabra "castillo": la más corriente "castiyo", con confusión de la "y" y la "ll", ya prácticamete general en este idioma; la minoritaria "castillo", no yeísta; y otras como "cahtiyo", "cattiyo" o "catiyo".

Un caso especialmente significativo en castellano es el "seseo". Aunque la variedad literaria de este idioma recoge la pronunciación "c" para palabras como "cerca" o "cazar", lo cierto es que prácticamente el 95 por ciento de los 300 millones de hablantes de castellano, dicen "serca" y "casar".

En el leonés los dialectos podrían calsificarse, en función de sus características fónicas, en tres grandes bloques:

El bloque occidental, el de los dialectos del occidente de Asturias, León, Zamora, la comarca salmantina de las Arribes y de la comarca portuguesa de Miranda do Doruro, y el de poblaciones como Rionor o Guadramil. Se caracteriza, frente al bloque central, por la consevación de los diptongos decrecientes "ou" y "ei", como "caldeiru" y "cousa". Se trata del bloque de mayor extensión territorial.

El bloque central, agrupa a los dialectos de la zona centro de Asturias y a los de la comarca leonesa de Argüeyos (no argüellos). Frente al bloque occidental reduce los diptongos decrecientes: "calderu" y "cosa". Aunque su extensión territorial es menos, al tratarse de la zona más poblada de Asturias, es la variante que más hablantes tiene. Se supone que en el pasado debió extenderse ampliamente por las tierras centrales de las provincias de León, Zamora o el centro-norte de Salamanca, pero en la actualidad, estas zonas sólo presentas restes lexicos y determinados usos lingüísticos acordes con su pasado.

El tercer bloque, u oriental, agrupa los dialectos del oriente de Asturias, el occidente cántabro, la palra d'El Rebollal (suroeste de Salamanca), Cáceres y la cornisa nororiental de la provincia de León. Su principal característica es que, como si un habla de transición al castellano se tratase, comienza a aspirar la "f-" en posición inicial dando lugar a términos como "haba" o "hacer".

De todas las variedades de una lengua, una se constituirá en modelo literario. Será la que se utilice para redactar documentos o para hacer literatura. En ocasiones, en su formación, y en un proceso largo y complejo en el que la autoridad estatal tiene mucho que decir, se tomará las características de un dialecto concreto, normalmente el más hablado. Pero en otras, el modelo representará a dialectos minoritarios, al gusto de determinados grupos sociales, al capricho de los literatos, dotando a la variedad literaria de cierta artificiosidad que la aleja del habla real.

 

Y... ¿CÓMO LLEGÓ A FORMARSE?

 

El leonés es fruto de un largo proceso de transformación iniciado en el mismo momento en que el latín fué introducido en nuestras tierras.

De entrada deberíamos advertir que la lengua que se habló en Hispania, no era el latín que denominamos clásico, en que Horacio o Virgilio nos dejaron sus mejores páginas, sino el denominado vulgar que utilizaba el pueblo y los militares. No obstante el latín también tenía sus dialectos, y no era el mismo el hablado en Roma que en cualquier otro punto de Italia. Su Imperio, era una vasta extensión en la que desde un principio existieron profundas diferencias ligüísticas y en el que los sustratos de los distintos pueblos que había sometido actuaron de diferentes maneras transformando la nueva lengua que los romanos traían consigo.

Además, no imaginemos escuelas de idiomas ni centros de alfabetización, donde los indígenas eran recluidos hasta que las declinaciones se les metieran en la cabeza. El proceso de sustitución lingüística fue muy largo, e incluso es posible que en muchas zonas de España, el abandono de la lengua prerromana no se realizara en favor el latín, sino ya de alguna lengua romance.

La sustitución seguiría un mecanismo muy similar al que hoy día podemos observar en zonas de minorización lingüística y cultural. El latín reportaría mayores ventajas sociales e incluso legales (llegó a se requisito para conseguir la ciudadanía romana) que las lenguas locales, seguramente sometidas a un importante desprestigio por parte de las capas sociales superiores.

Pero, como ya hemos visto, la adquisición del latín, en un proceso de aprendizaje imitativo, se realizaría con modelos que no eran los de la corte imperial. Funcionarios, militares, comerciantes, hablantes todos ellos de un latín provincial impregnado de préstamos de diferentes lugares era la situación de partida para la formación de los nuevos idiomas romances.

En este punto las diferencias culturales y lingüísticas de los pueblos de la Hispania prerromana jugarán un papel muy importante. Cada uno interpretará el código lingüístico latino de un manera diferente, probablemente incluso con la imposibilidad de adaptar algunas de sus características. Por ejemplo la diferencia existente entre el gallego y el leonés, y que anteriormente pudimos ver, basada en la diptongación o adiptongación suele explicarse como consecuencia del sustrato poblacional. Los pueblos galaicos serían capaces de adaptar la pronunciación de la "o" breve y la "e" breve, en posición tónica, mientras que los pueblos ástures y cántabros necesitarían adaptar su pronunciación, dando lugar a la diptongación.

Precisamente los ástures constituirán la base cultural que dará lugar al nacimiento del leonés. Con este nombre se denomina a un conjunto de tribus más o menos homogéneas a las que los romanos tras la

conquista, agruparon en el llamado "conventus asturum", una unidad administrativa de larguísima trascendencia, y que configurará la identidad de los habitantes de esta zona. El territorio ástur abarcaba gran parte de Asturias (curiosamente el territorio ocupado hoy día por los dialectos centrales y occidentales), practicamente toda la provincia de León, el noreste de la de Zamora (hasta el Esla) y el cuadrante nororiental de Portugal. (donde hoy todavia se mantiene la lengua y la cultura leonesa).

Este espacio territorial se configurará en reino independiente a lo largo de la Edad Media, tras una oscura y complicada etapa en la Antigüedad Tardia, en la que soportó la dominación sueva y en la que tenemos datos de su dificil sometimiento al poder visigodo.

Con la aparición del "regnum Asturorum", después conocido como "Reino de León", la lengua comenzaría a manifestarse documentalmente, aunque inicialmente no exista una conciencia clara de hablar otra cosa que no sea latín. Será con la "reforma" del latín promovida desde centro-Europa, cuando los habitantes de los diferentes reinos de España comprendan que el latín era otro idioma muy distinto y comiencen a llamar al propio "romance", mostrando al tiempo una evidente necesidad de evolucionar en los sistemas gráfios empleados en el pasado para adecuarlos a los nuevos idiomas ya plenamente conformados.

Pero el Reino de León será además una estructura política expansiva que en consecuencia llevará su lengua y su cultura a zonas más al sur de donde se configuraron originalmente. Estos territorios, con experiencias lingüísticas propias, sufrirán un proceso de sustitución incompleto, pues poco después iniciarán un rápido proceso de aculturación castellana, que dejará tras sí algunos vestigios de su pasado leonés, al contrario que en el territorio constitutivo donde la presión castellanizante no evitaría que la lengua se mantuviese viva.

 

PERO... ¿NO ES UN DIALECTO?

 

La terminología dialecto era habitual a principios de siglo para referirse a todas las lenguas de España: catalán, gallego o vasco, no eran más que dialectos repecto al castellano, que se consideraba lengua. Esta concepción etnocentrista, propia del XIX, pretendia establecer una valoración, claramente subjetiva, y ordenarlas como lenguas de 1ª y lenguas de 2ª.

Hoy día sin embargo los argumentos de este tipo son políticamente mucho más interesados, y nada tienen que ver con lo que en Lingüística es asumible.

La entidad lingüística del leonés o asturleonés ha de ser advertida en tres aspectos diferentes: el del código o sistema el geográfico y el evolutivo.

El asturleonés tiene entidad como código lingüístico diferenciado. Como hemos podido observar en páginas anteriores, los lingüistas podrían clasificar los diferentes trazos lingüísticos (fonológicos, morfologicos, gramaticales y lexicos) estableciendo conjuntos entre los que estaría el leonés.

El leonés tiene entidad geográfica pues si trazásemos sobre un mapa lineas imaginarias (isoglosas) que dividiesen las áreas donde encontramos un determinado trazo lingüístico aislariamos un territorio propio para el asturleonés.

El leonés tiene la misma entidad histórica que otras lenguas romanicas modernas de las que no se pone en duda su entidad ligüística. El leonés, como el rumano, el catalán o el portugués, acumula un importante número de transformaciones lingüisticas en el mismo periodo de de tiempo (más de mil quinientos años) y a lo largo de su historia ha mostrado la misma entidad que las otras. De hecho todas ellas son resultado del mismo nivel de cronología evolutiva, y en el fondo son "hermanas" unas de otras.

Pero a lo largo de los últimos años se han desarrollado mentalidades que han negado la entidad lingüistica del astuleonés, utilizando criterios absolutamente rechazables desde el punto de vista lingüístico y unicamente defendibles como argumentos políticos o ideológicos.

 

Si yo la entiendo... ¿Cómo puede ser una lengua diferente?.

Lingüistas como Coseriu o Hudson han advertido de la falsedad de este argumento. ¿Donde está el límite de la incomprensión?. Un danés y un noruego se entienden entre sí, pero nadie duda que ambos hablen lenguas diferentes. Las lenguas en contacto lógicamente han de parecerse más que otras muy alejadas, pero aún así... ¿Acaso hay un leonés, sea hablante de este idioma o no , que no sepa lo que significa la palabra "gochu" o la expresión "¡como me presta!" ?. Sin embargo un castellano no la entendería. Lo que nos debe hacer pensar en que la intercompresión hay que darse cuenta de que existe el factor del gran número de leoneses castellanohablantes que utiliza inconscientemente léxico leonés.

¿Cómo puede ser lengua si la habla muy poca gente?

Y entonces... ¿a partir de que número un sistema lingüístico es lengua?. Recordemos que el romanche o el islandés, no tienen nigún problema para ser reconocidos como lenguas, pero en realidad son habladas por menos personas que el asturleonés.

¿Cómo puede ser lengua si no tiene gramática?.

El que una lengua disponga de variedad normativa o no, nada tiene que ver con su entidad lingüística. Según eso el catalán no sería lengua hasta 1.912, pasando de la noche a la mañana de dialecto a lengua. En realidad el que los hablantes de una determinada lengua reconozcan una variante normativa tiene más que ver con la escolarización en su propia lengua, y por tanto en decisiones de tipo político. Además la primera gramatica escrita del asturleonés es de 1.869 (Junquera-Huergo).

¿Cómo puede ser lengua si no está reconocida oficialmente?.

Este argumento se contesta prácticamente solo, pero quizás sea mejor citar la Declaración Universal de Derechos Lingüísticos: "Esta declaración considera inadmisibles las discriminaciones contra las comunidades lingüísticas basadas en criterios como su grado de soberanía política, su situación social, económica o cualquier otra, así como el nivel de codificación , actualización o modernización que han conseguido sus lenguas". Pero además, si Francia conquistara mañana toda España y declarara la oficialidad del francés... ¿Científicamente dejaría entonces el castellano de ser una lengua?.

¿Cómo puede ser lengua si no tiene literatura?.

Realmente si que existe literatura en asturleonés. Por ello algunos han comenzado a hablar de la necesidad de una literatura de peso, pero... ¿quién tiene la vara de medir?. Esto es lo mismo que decir que uno sólo es persona si sabe leer utilizando un determinado alfabeto.

 

¿Y TIENE UNA LITERATURA PROPIA...?

 

El leonés tiene una larga tradición literaria que se remonta a la Edad Media. En la época de mayor esplendor del Reino de León, el leonés debió tener una fecunda producción literaria, aunque durante siglos el prestigio de la lengua galaico-portuguesa en el terreno de la lírica recortaría las posibilidades de desarrollo literario.

De esta época se conservan obras como el Libro de Alexandre, la Disputa de Elena y María, el Poema de Alfonso Onceno o la Estoria del Rey Guillelme, pero además conservamos multitud de textos legales y notariales, como la versión romanceada del Liber Iudiciorum, el Fueru Xulgu (no el Fuero Juzgo, que es una versión romanceada en castellano), o los fueros locales de Avilés, Oviedo, Astorga, Zamora, Salamanca o Ledesma.

Sin embargo cuando el poder político del reino decayó, el leonés fue paulatinamente dejandose de utilizar de manera escrita y arrinconándose al uso oral. En este ámbito debió existir una tradición más o menos importante en canciones y romances, que algún resto nos ha dejado en el cancionero popular.

Durante siglos las condiciones sociales y económicas no fueron ni mucho menos las necesarias para la aparición de una literatura moderna. Tendrá que ser en el centro de Asturias, con un mayor desarrollo comercial, con una burguesía más o menos acomodada y con una Universidad desde principios del siglo XVII, donde será posible la aparición de autores modernos.

Efectivamente, en 1639 con motivo del traslado de las reliquias de Santa Eulalia (Santa Olaya en leonés) de Mérida a Oviedo, se convocó un certamen literario que ganaría un clérigo, Antón González Reguera, con una obra escrita en el dialecto de la zona.

Desde entoces son muchos los autores que en el entorno cultural ovetense desarrollarán una literatura en asturleonés: Entre los nombres a consignar el de la hermana del mismisimo Gaspar Melchor de Jovellanos, Josefa. El conocidísimo ilustrado gijonés fomentaría además la creación de una academia y la redacción de un diccionario y una Gramática.

A lo largo del XIX, surge un amplio número de autores como Caveda y Nava, Teodoro Cuesta o Jose María Acebal, e incluso se ensayará la traduccion en tierras leonesas, de algunos pasajes de Evangelio.

Pero en León, y en otras zonas periféricas del dominio , la diferente situación social no favorecía la aparición de autores. Conocemos algunos textos leoneses del XIX pero no será hasta principios del XX, cuando tengamos un libro publicado : "Cuentos en dialecto leonés" de Caitano A. Bardón. Posteriormente surgirán otros textos, como "Entre brumas" de Aragón y Escacena, en 1920, o los cuentos de Luis Cortés y Cesar Morán.

En el occidente de Asturias, el inferior desarrollo frente a las zonas centrales será mitigado por la aparición de la figura más importante de nuestras letras: el padre Galo Fernández. El poeta de Cadavedo pretende contruir un modelo literario, ensayando grafías que sirvan a los diferentes dialectos, y además posee una idea muy clara de la unidad lingüistica de Asturias, León y Miranda: (Dende Miranda a LLubarca/ de ríu Navia a ríu Nalón/ Viva la fala gloriosa/ del gran reinu de Lliyón.)

El resto del siglo XX nos mostrará un goteo persistente de títulos y autores. Pero será en los setenta, cuando la producción literaria despegará definitivamente con la incorporación de nombres como los de la leonesa Eva González, Manfer de la LLera o Manuel Asur.

En 1996 se publicará el título colectivo "Cuentos de Llión" en el que firmaban ocho autores leoneses. Se trataba de uno más de los cien titulos que cada año se están publicando en este momento. Una buena situación que se hace extensiva a toda la producción editoria, destacando traducciones de autores como Shakespeare y Goethe y la edición semanarios y revistas.

 

¿AÚN SE HABLA HOY EN DÍA?

 

Hoy el leonés es una lengua hablada por muchisimas personas, aunque el Reino de León es precisamente el territorio en la que peor situación se encuentra.

En Asturias una encuesta sociolingüística del Principado de Asturias arrojó una cifra de 400.000 hablantes en ese territorio, teniendo especial importancia los dialectos centrales, dado que en esa zona es donde se concentra la mayoria de la población asturiana. El estatuto de Autonomia de ese territorio reconoció su existencia al afirmar "que el bable gozará de protección. Se promoverá su uso, difusión en los medios de comunicación y su enseñanza respetando en todo caso, las variedades locales y la voluntariedad de su aprendizaje".

Hay que decir antes de nada que el "bable" no es una unidad dialectal frente al resto de los dialecos del asturleonés. No se trata más que uno de los muchos terminos existentes para referirse al conjunto de la lengua y que cuajó especialmente en algunos ámbitos intelectuales de Asturias (no es cierto que sea un término popular), pero del que tenemos alguna constancia histórica de su uso referido a León.

En Portugal, en el municipio de Miranda do Douro, en algunos pueblos del Vimioso y en oras localidades del norte como Rionor y Guadramil, el leonés es hablado por cerca de quince mil personas. Recientemente, en 1.998, el Parlamento Portugués, especialmente preocupado por su protección, aprobó por unanimidad su declaración como lengua oficial de los ayuntamientos de Miranda do Douro y de Vimoso. Este, sin duda, es el más alto grado de reconocimiento legal que nuestra lengua ha gozado desde la Edad Media.

En la província de León, la asociación facendera pola Llingua calcula que existe un minimo de 25.000 hablantes. La cifra es resultado de un estudio estadístico basado en el uso lingüístico apreciado en las diferentes comarcas en las encuestas y trabajos realizados por la asociación. No obstante hay que recordar que la especial situación de minorización por la que atraviesa esta lengua dificulta enormemente su estudio y la encuestación. En Asturias por ejemplo, antes de adoptarse las primeras medidas de protección del idioma, el número de personas que reconocían en las encuestas el uso de esta lengua era significativamente inferior.

De las provincias de Zamora y Salamanca no disponemos de datos aproximados del número de hablantes, de todos modos hay que decir que prácticamente el 95 por ciento de la población leonesa utiliza habitualmente léxico y giros propios del asturleonés. En el proceso de sustitución lingüística, especialmente activado con la escolarización durante el siglo XX, muchos de los rasgos de nuestra lengua han quedado refugiados dentro del castellano, por lo que los leoneses no los aprecian como distintos y "extraños" realmente al castellano que se pueda hablar en territorios donde esta lengua es realmente un sistema de comunicación autóctono.

Otro problema es que los hablantes de este idioma presentan una mentalidad diglósica. Al tratarse de individuos bilingües (asturleonés como lengua materna y castellano como aprendida) se produce una especialización funcional de ambas, utilizando una u otra en función del contexto social.

Esto supone que cuando gente foránea llega a los pueblos donde se conserva el idioma autóctono es corriente que el hablante, en palabras del filólogo Ramón d´Andrés, "adopte una actitud lingüistica de inhibición ante un desconocido o a un "superior sociologicamente". El hablante de asturleonés va a reducir la utilización de la lengua al ámbito familiar, discriminandola de otros como la relación con instituciones, gente de otros pueblos, y en ocasiones limites de destrucción lingüistica, incluso con sus propios vecinos, maxime cuando las ideas inculcadas desde la escuela y el entorno social son de que ésta no es una lengua autónoma y con prestigio, sino una forma de hablar "ridícula" y "desviada" propia de gente "inculta" y "atrasada".

Esto dificulta la percepción de la lengua por parte del particular, pero también resulta un serio inconveniente para el desarrollo de las investigaciones de los estudiosos. La decana de la Facultad de Filología de la Universidad de Oviedo, la profesora Ana Cano lo expresaba de esta manera en su estudio sobre el dialecto de Somiedo:

"Hay que tener en cuenta que en más de treinta pueblos yo era prácticamente desconocida y la reacción de los posibles informantes no fue favorable en todas las ocasiones. Y ello se debe a ese hecho de caracter sociológico y lingüístico a la vez , al que ya he hecho referencia: como el hablante de dialecto considera que utiliza un lenguaje que es una corrucción de otros superiores, piensa que cualquier investigación sobre su modo de hablar tiene como finalidad burlarse de ellos. Esta prevención inicial en ocasiones es dificil de vencer, y entonces el investigador tiene que valerse de variados recursos para conseguir la información buscada. Incluso, a veces, no queda más remedio que cambiar de interlocutor y buscar a alguien que se avenga a informarnos".

 

 

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